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Ganadores y perdedores de plan migratorio de Obama

November 22, 2014

SAN DIEGO, California, EE.UU. (AP) — El presidente Barack Obama dio a conocer uno de los cambios más radicales al sistema migratorio estadounidense en décadas, con el que protege a millones de personas de la deportación.

Entre quienes se sienten aliviados están una mexicana en Birmingham, Alabama, que no cumplió por escaso margen con los requisitos de un aplazamiento en 2012 pero que ahora puede solicitarlo porque tiene tres hijos nacidos en Estados Unidos, y un par de hermanos de nueve y 11 años en Tucson, Arizona, que pueden quedarse en el país bajo normativas más generosas para los inmigrantes que llegaron a territorio estadounidense cuando eran niños.

Se espera que cerca de cinco millones de personas sean beneficiadas por las medidas esbozadas el jueves. Pero cerca de seis millones más que viven en Estados Unidos sin autorización legal quedarán fuera.

Muchos que fueron deportados recientemente tampoco serán favorecidos por las nuevas medidas.

The Associated Press entrevistó a inmigrantes en todo el país —y a algunos en México— en busca de ejemplos de ganadores y perdedores por las medidas.

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GANADORA: Reyna García, de 32 años, estuvo cerca de cumplir con los requisitos del aplazamiento de deportaciones ordenado por Obama en 2012 que permitió que cientos de miles de personas que llegaron a Estados Unidos siendo niños permanezcan en el país. Su error fue conseguir empleo en una cuadrilla de limpieza en lugar de inscribirse en una secundaria. El programa de suspensión temporal de deportación exige que los solicitantes acudan a una secundaria o hayan culminado sus estudios.

La mexicana ha vivido en Alabama durante la mayor parte de los últimos 17 años y sus tres hijos nacieron en Estados Unidos. Los padres de ciudadanos estadounidenses o de residentes legales que han estado en el país por más de cinco años son candidatos al programa.

Su hija mayor Yulexi Plata, de 14 años, dijo que será un alivio para sus padres vivir sin el temor a ser deportados.

“Si han estado aquí por todo este tiempo, ¿por qué no más (tiempo)?”, preguntó.

Pero García está preocupada por el hecho de que no cumplió con los requisitos en una ocasión.

“Tengo el temor de que me falte algo de nuevo. ¿Cuál podría ser el problema esta vez?”

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PERDEDORA: Liana Ghica, de 49 años, es una abogada rumana que llegó a Estados Unidos en 2001. Tiene trabajos inestables limpiando casas y como tenedora de libros en el área de Los Ángeles.

El hijo de Ghica estudia en la Universidad de California en Los Ángeles y puede permanecer en el país bajo el programa de suspensión temporal de deportación para inmigrantes que llegaron a Estados Unidos siendo niños (DACA, por sus siglas en inglés). Sin embargo, sus padres no cumplen con los requisitos del plan del mandatario.

“Es una bofetada”, dijo Ghica. “Personalmente, creo que (Obama) nos afectó todavía más con esto”.

Ghica llegó al país con una visa y una oferta de empleo que no se concretó. Se quedó en Estados Unidos, dijo, para darle a su hijo una oportunidad de vivir el sueño americano.

Su hijo, Vlad Stoicescu-Ghica, de 21 años, dijo que el DACA le ha permitido conseguir empleos en su escuela, poner recibos de cobro a su nombre y hacerse de una tarjeta de crédito.

“Representa una gran diferencia en términos de humanizar a las personas y darles la capacidad para que ellas mismas se sostengan sin que tengan que recurrir a otras para sus actividades diarias”, apuntó.

Liana Ghica se preguntó por qué se autoriza que algunos padres cuyos hijos nacieron en el país permanezcan en Estados Unidos y ella no.

″¿Cuál es la diferencia? Todos teníamos el mismo sueño”, afirmó.

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GANADORA: Los hijos de nueve y 11 años de Rosa Robles Loreto nacieron en México pero han vivido en Arizona durante años. Los menores no reunían los requisitos para beneficiarse del DACA, pero Obama decidió ampliarlo para eliminar las restricciones por edad y lograr que abarque a todos los que llegaron antes del 1 de enero de 2010.

“Se siente bien que mis hijos estén incluidos. Ellos son la razón por lo que estoy aquí luchando”, declaró Robles después de escuchar el discurso de Obama en la Iglesia Presbiteriana Southside en Tucson, donde está refugiada desde hace más de 100 días.

Sin embargo, expresó su tristeza de que, después de vivir durante el verano en un cuarto pequeño con literas, un televisor, libros y poco más, no podría irse a casa. Enfrenta una orden de deportación después de que la detuvieran hace años por una infracción de tránsito.

Vive sin permiso en Estados Unidos desde principios de la década de 1990 y regresó a México para dar a luz a todos sus hijos debido a que no podía pagar la atención médica en territorio estadounidense.

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PERDEDOR: Eduardo Vidal, de 36 años, fue deportado a México menos de tres semanas antes del anuncio de Obama. Se vio obligado a separarse de su esposa salvadoreña y sus cinco hijos, todos nacidos en Estados Unidos, después de que la policía lo detuviera en Palmdale, un suburbio de Los Ángeles, porque circulaba con una luz trasera descompuesta y descubriera que lo habían declarado culpable en tres ocasiones de conducir bajo el influjo de una sustancia.

Vidal dedicó gran parte de sus 22 años de vida en Estados Unidos a la limpieza de oficinas en Las Vegas y el sur de California. No tiene idea de qué hacer ahora.

“No sé cómo regresar. No tengo dinero”, afirmó mientras aguardaba con centenares de otras personas a recibir un almuerzo gratuito de carne molida, calabazas, arroz y frijoles en el desayunador “Padre Chava” de la orden salesiana en Tijuana.

Muchas de las personas que estaban en el lugar hablaban inglés con fluidez y habían sido educadas en escuelas estadounidenses. Tienen padres, cónyuges e hijos que viven en Estados Unidos, a menudo legalmente.

Sonia Vidal quiere que su esposo la alcance en California. Ella se encuentra legalmente en Estados Unidos pero carece de permiso para vivir en México.

“Lo más fácil sería que él viniera acá”, afirmó.

Una de las administradoras del lugar advirtió la conmoción y el temor en los ojos de Vidal mientras éste hacía fila, por lo que le ofreció un lugar gratuito para dormir.

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GANADOR: Jorge Romero Morales y su esposa, Clara, ambos de 40 años, llegaron a Oregon en 1996 y tuvieron dos hijos, su boleto para quedarse en Estados Unidos.

“Vinimos a este país a trabajar, no a pedir limosna”, afirmó él.

Romero Morales trabajaba dos turnos en restaurantes y después se integró a una compañía constructora. Clara era trabajadora comunitaria de salud y hacía labores voluntarias en la escuela de sus hijos.

La pareja compró una pequeña casa en Aloha, suburbio de Portland. Ambos toman clases de inglés.

Romero Morales dijo que siempre le han pagado menos que a sus colegas estadounidenses. Se mantuvo en silencio, dijo, porque carece de un permiso de trabajo y temía que alguien llamara a las autoridades.

“Me siento contento de que mis padres podrían cumplir con los requisitos”, dijo su hijo menor, Naethan, de 12 años, mientras se enjugaba las lágrimas en la mesa del comedor. “Han trabajado muy duro y no quiero separarme de ellos”.

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Interactivo:

http://hosted.ap.org/interactives/2013/reforma-migratoria/

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Los periodistas de The Associated Press que contribuyeron a este despacho son: Jay Reeves en Birmingham, Alabama; Amy Taxin en Santa Ana, California; Astrid Galván en Tucson, Arizona; y Gosia Wozniacka en Aloha, Oregon.

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