BEIRUT (AP) — Ningún civil salió el miércoles de la región cerca de la capital de Siria que está en manos de rebeldes a pesar de estar vigente el segundo día de una pausa humanitaria ordenada por Rusia, en medio de reportes de que siguen los enfrentamientos en tierra a medida que tropas del gobierno intentan avanzar en la zona.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos informó que la pausa de cinco horas en Ghouta Oriental se vio precedida por una ronda de bombardeos sobre las localidades de Harasta y Douma, donde las tropas sirias también trataban de avanzar en una ofensiva por tierra en varios frentes desde el este y oeste, donde se enfrentaron con grupos insurgentes locales.

El Observatorio dijo que las batallas se reportaron en tres frentes desde que comenzó la pausa: cerca de Douma, en Harasta y cerca de Shifouniyah.

Rusia ordenó desde el martes una pausa humanitaria diaria de cinco horas para permitir que los civiles salgan de la región, pero ninguna ayuda humanitaria ha llegado y tampoco han salido civiles. Los residentes dicen que no confían en la tregua y las agencias de la ONU y de ayuda critican el arreglo unilateral porque consideran que no hay garantías de seguridad para la gente que desea irse.

La pausa limitada llegó después de que el fin de semana el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución donde pide un cese del fuego de 30 días que no pudo cumplirse. Aunque los incesantes bombardeos de alguna forma han disminuido en la región donde viven unos 400.000 civiles, continúa el avance del gobierno para expulsar a los insurgentes de la zona. Comentaristas de la televisión, que es progubernamental, aplaudieron a las tropas sirias diciendo que no puede haber retroceso para poner a la región bajo control.

En una semana, más de 500 civiles han muerto debido a la violencia que incluyó bombardeos a instalaciones médicas. En el primer día de la pausa, los activistas reportaron que hubo unos 20 civiles muertos, incluso varios que fueron sacados de los escombros debido a cañoneos pasados.

Ghouta Oriental, adyacente a la capital Damasco, quedó en manos de la oposición desde los primeros días de la revuelta contra el régimen en 2011 que amenazó el poder del presidente Bashar Assad. Sitiada desde 2013, la región depende de túneles y el contrabando para suministros y movilidad, pero desde hace meses el gobierno tiene controlados estos pasadizos, apretando el sitio en la región y escalando la ofensiva armada.

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El periodista de The Associated Press Albert Aji en Damasco contribuyó para este despacho