PANAMÁ (AP) — El expresidente panameño Ricardo Martinelli continuaba hospitalizado el martes mientras el juez de garantías suspendió la audiencia hasta conocer el informe médico sobre la salud del ex gobernante, acusado de espionaje.

Martinelli permanecía en una sala de cuidados intensivos del hospital público Santo Tomás, donde pasó la noche, debido a presión arterial alta, taquicardia y latidos irregulares del corazón, dijo la esposa del exmandatario.

Marta de Martinelli se quejó de que su esposo está siendo sometido a extensas horas de audiencia, lo que conlleva un enorme estrés que afecta su salud.

“Para matar una persona no es solo con una pistola o un cuchillo, la puedes matar no siguiendo las recomendaciones médicas, llevándola a estrés excesivo, sometiéndola a audiencias alargadas y excesivas”, dijo la ex primera dama aludiendo a la extensa audiencia de la víspera.

La sesión judicial concluyó en la noche tras lo cual Martinelli fue atendido por paramédicos y llevado en ambulancia al hospital.

La defensa ha alegado que la salud del ex gobernante está deteriorada y ha pedido sin éxito a las autoridades judiciales que le otorguen otra medida menos severa a la detención preventiva.

La audiencia del martes fue suspendida por el juez de garantías Jerónimo Mejía hasta tanto reciba un informe médico sobre la salud del ex gobernante.

“Como no sabemos cuál es su salud lo prudente por ahora es suspender la audiencia hasta tener un reporte de medicatura forense o de los médicos tratantes", dijo Mejía.

La víspera el fiscal leyó un escrito que presentó en 2015, cuando comenzó el proceso contra Martinelli, en el que pidió una condena a 21 años de prisión por la presunta comisión de cuatro delitos: interceptación de comunicaciones sin autorización judicial, seguimiento, persecución y vigilancia sin autorización judicial; peculado por malversación o sustracción y peculado de uso.

Los delitos se habrían cometido utilizando recursos y personal del Consejo de Seguridad Nacional entre 2012 y mayo de 2014.

Martinelli, que presidió el país centroamericano entre 2009 y 2014, salió de Panamá a fines de 2015 después de que la Corte Suprema de Justicia allanó el camino para una pesquisa por corrupción en su contra.

Fue detenido en Miami en junio de 2017 en base a una solicitud de extradición de las autoridades panameñas y extraditado a Panamá el mes pasado.

De acuerdo con las acusaciones que fundamentaron la extradición, durante su presidencia Martinelli compró equipos especiales a dos compañías israelíes para crear un presunto sistema ilegal que interceptaba conversaciones de opositores políticos, líderes sindicales, empresarios y periodistas críticos con su administración.

El exmandatario, que había solicitado asilo político en Estados Unidos antes de su detención, niega los cargos.