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Secreto del sóftbol argentino: desde la cuna en Paraná

July 25, 2019
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El argentino Juan Potolicchio lanza al bateador mexicano Ernesto Sánchez durante un partido del torneo de sóftbol masculino de los Juegos Panamericanos, el jueves 25 de julio de 2019 en Lima. Argentina ganó por 4-3. (AP Foto/Fernando Llano)
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El argentino Juan Potolicchio lanza al bateador mexicano Ernesto Sánchez durante un partido del torneo de sóftbol masculino de los Juegos Panamericanos, el jueves 25 de julio de 2019 en Lima. Argentina ganó por 4-3. (AP Foto/Fernando Llano)

LIMA (AP) — Para el mundo, fue una sorpresa mayúscula. Un “batacazo”, como dicen los argentinos.

En cambio, los integrantes de la selección argentina de sóftbol que se coronó en el Mundial de este año en Praga encuentran mucho más explicable su triunfo. Y amenazan con repetirlo en los Juegos Panamericanos.

Federico Eder juega al sóftbol desde niño, siguiendo los pasos de su padre. Además de practicar este deporte, el intermedista argentino de 30 años trabaja como profesor en un centro asistencial de chicos con dificultades físicas y neurológicas en la ciudad de Paraná.

Y al igual que Eder, la mayoría de los integrantes de la selección argentina toman un guante y un bate desde pequeños. Proceden de Paraná, considerada la “ciudad capital” de esa disciplina en Argentina, donde el fútbol marcha a años luz del sóftbol en el universo de la popularidad.

Argentina doblegó a Japón en la final mundialista, y está en Lima con el objetivo de colgarse su primer oro de ese deporte en los Juegos Panamericanos. El jueves, el monarca mundial arrancó con el pie derecho esa ruta, al derrotar 4-3 a México en un nuevo complejo deportivo construido en la polvorienta periferia limeña.

“Muchos de nosotros jugamos desde muy chicos, nacimos, nos criamos en una cancha y es nuestra rutina del día a día”, indicó a The Associated Press Eder, héroe en la remontada contra Japón en la final de junio, que terminó ganando Argentina 3-2 en episodios extras.

Antes de la coronación en Praga, Argentina ya venía dando señales de avance en el sóftbol en las últimas décadas, con sus medallas de bronce en los Panamericanos del 2003 y 2015.

Y todo tiene que ver con la tradición del sóftbol en Paraná, la ciudad capital de la provincia de Entre Ríos, en el noreste argentino.

El grueso del equipo, que ganó el bronce en Toronto hace cuatro años y el reciente mundial, lo integran jugadores de Paraná y los que no son de esa ciudad se mudan para allá. Hay torneos de sóftbol de todas las categorías y una liga de donde salieron los actuales campeones mundiales.

“Eso nos da la chance de entrenar todos los días juntos”, dijo el cuarto bate Santiago Carril, quien aportó el jueves una carrera y empujó otra en la victoria sobre México. “Creo ningún equipo del mundo o una selección entrena como nosotros en cuanto a conjunto”.

Otro de los hechos llamativos de este equipo es que la mayoría de sus miembros mezcla el deporte con el trabajo. Son contados los que han podido salir para jugar al nivel profesional. Carril, de 29 años, sí ha militado en una liga semiprofesional en Estados Unidos y Canadá.

Algunos jugadores trabajan en casinos y otros, como Eder, laboran en la educación asistencial, en Paraná.

“Esto es lo que hacemos todos los días, necesitamos trabajar y entrenar a la vez”, señaló Eder, que en el triunfo sobre México contó en la tribuna con el aliento de su esposa Luzmila y sus hijos pequeños Thiago y Teo, llegados desde Argentina poco antes del inicio del juego.

Eder forma parte de un grupo de 40 personas que asisten y tratan de estimular a chicos con capacidad especial, dándoles de comer, bañándolos y sacándolos a pasear.

“Con el tiempo vas aprendiendo a entenderlos a ellos, sus emociones, muchos no hablan, (pero) lo comunican (con mensajes) de alguna manera”, agregó Eder, quien suele llevar a los chicos a sus entrenamientos. “Les gusta. Salen a otro ambiente y eso lo disfrutan”.

El béisbol y el sóftbol quedaron fuera del programa olímpico desde Beijing 2008, pero ambos regresarán a Tokio 2020, aunque el sóftbol sólo en la categoría de mujeres.

Es un asunto que lamentan los campeones mundiales argentinos, aunque se han propuesto vivir con intensidad el torneo en Lima.

“Es la espina que tenemos, pero bueno hay que disfrutar esto”, afirmó el bateador designado Carril.

La final del sóftbol de hombres está pautada para el 1 de agosto. Y los argentinos tienen planes de estar ahí.

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