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Funcionario: exprisionero de Guantánamo sale de Uruguay

July 24, 2018

Archivo - En esta foto de archivo del 30 de septiembre de 2016, Abu Wa'el Dhiab, exprisionero sirio de Guantánamo que fue recibido como refugiado en Uruguay en 2014, escucha una pregunta durante una conferencia de prensa en su departamento de Montevideo, Uruguay. (AP Foto/Matilde Campodonico, Archivo)

MONTEVIDEO (AP) — Abu Wa´el Dhiab, un exprisionero sirio de Guantánamo que fue recibido como refugiado en Uruguay en 2014 y que fracasó en varios intentos por abandonar la nación sudamericana, ha salido finalmente con rumbo a otro país, informó un funcionario.

“Pude confirmar que llegó a Turquía, pero no sé dónde está hoy. Algunos medios dicen que fue deportado hacia Siria, pero no lo he podido confirmar”, señaló el martes por teléfono a The Associated Press Christian Mirza, el encargado oficial para los refugiados de Guantánamo en Uruguay.

Mirza aseguró que el viaje se produjo en algún momento en las dos últimas semanas de junio. Sin embargo, no hay registro de su salida de Uruguay y se presume que, como ya hizo antes, Dhiab habría cruzado sin hacer trámites migratorios la frontera terrestre con Brasil y desde allí emprendió su viaje a Turquía.

Dhiab fracasó con anterioridad en varios de sus intentos por dejar Uruguay y siempre fue obligado a regresar, deportado. “Esta vez, si fue deportado, no lo fue hacia aquí”, afirmó Mirza.

Hace casi un año, Dhiab llegó a Montevideo deportado desde Marruecos, y el propio exprisionero declaró entonces a la policía que se lo devolvió por tener un pasaporte falso. Poco antes Dhiab había intentado viajar a Rusia, pero no pudo embarcar en su vuelo porque no tenía los visados necesarios.

En diciembre de 2016, Dhiab trató de ingresar a Sudáfrica y fue deportado. En julio de ese año el sirio, que se desplaza con muletas debido a las secuelas que le dejó la prisión en Guantánamo, desapareció varias semanas. Había viajado a Venezuela, donde las autoridades de ese país lo devolvieron a Uruguay.

Dhiab había manifestado reiteradas veces que no se sentía a gusto en Uruguay e incluso realizó una huelga de hambre en setiembre de 2016 para que se escuchara su demanda de permitirle viajar a otro país. En aquella oportunidad fue hospitalizado dos veces debido a su estado de debilidad extrema.

El gobierno uruguayo ha señalado que Dhiab es libre de salir, pero que no puede obligar a otros estados a recibirlo.

En los últimos tiempos, Dhiab había abandonado su domicilio en Montevideo y se había radicado en la ciudad de Rivera, fronteriza y lindera con la ciudad brasileña de Santana do Livramento, 500 kilómetros al norte, donde hay una comunidad árabe.

Pero un comerciante de origen árabe que le daba alojamiento lo denunció por robarle un celular y por tener supuestos nexos con el grupo terrorista Isis. Dhiab, a su vez, denunció por estafa al comerciante.

El sirio no abandonó Rivera, pero a partir de ese momento casi no salía de su casa, dijo el martes su abogado Juan Segura a la AP.

“Se comunicaba con muy poca gente”, declaró. El abogado relató que a comienzos de junio Dhiab le avisó que viajaría unos días a Montevideo y luego ya nunca supo de él.

Mirza, que también tiene ancestros árabes y milita a favor de la causa palestina, relató que envió un mensaje a Dhiab sin obtener respuesta.

“Ni siquiera sé si se llevó su celular y si tiene cobertura”, declaró. “Es como tirar una botella al océano”.

Los refugiados de Guantánamo —cuatro sirios, un palestino y un tunecino— llegaron a Uruguay en diciembre de 2014 en lo que el entonces presidente José Mujica (2010-2015) calificó como un gesto humanitario, aunque en otra oportunidad también dijo que los recibió para favorecer las exportaciones de naranjas hacia Estados Unidos.

Dhiab denunció que antes de salir de Guantánamo lo obligaron a firmar un documento según el cual quedaba obligado a permanecer al menos dos años en Uruguay, pero el gobierno uruguayo siempre negó tal compromiso.

Estados Unidos ha usado su base en Cuba desde enero de 2002 para retener a sospechosos de tener vínculos con Al Qaeda y el Talibán, cuyos casos nunca fueron juzgados.

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