AP NEWS
Click to copy
Click to copy
Related topics

Australia enfrenta creciente crisis de Australia

September 5, 2019
Carmall Casey bota sus píldoras de una caja vieja del opioide pior el fregadero en su cocina en Black River, Tasmania, Australia, el 24 de julio del 2019. Ella pensaba que ya se había deshecho de todos sus opioides. Casey ha batallado conuna adicción a opiodes durante años. (AP Foto/David Goldman)
Carmall Casey bota sus píldoras de una caja vieja del opioide pior el fregadero en su cocina en Black River, Tasmania, Australia, el 24 de julio del 2019. Ella pensaba que ya se había deshecho de todos sus opioides. Casey ha batallado conuna adicción a opiodes durante años. (AP Foto/David Goldman)

BLACK RIVER, Australia (AP) — Al otro lado del mundo de la epidemia de opioides que azota Estados Unidos, Australia enfrenta su propia crisis, con un aumento enorme de las prescripciones de opioides y las muertes derivadas.

El país no ha aprendido las lecciones de Estados Unidos y ha respondido muy lentamente a años de advertencias por los expertos. La crisis se produce en momentos en que las compañías farmacéuticas _ que enfrentan un intenso escrutinio por su agresiva promoción de opioides en Estados Unidos _ han centrado su atención en el extranjero, evadiendo regulaciones para promover los analgésicos en otros países.

En decenas de entrevistas, médicos, estudiosos y australianos comunes cuyas vidas han sido sacudidas por opioides describieron una situación que ahora se extiende de costa a costa. La tasa de muertes en Australia por opioides ha aumentado a más del doble en una década. Y expertos de salud temen que sin acciones urgentes, Australia se encamina a un aumento incluso mayor que el de Estados Unidos, donde la epidemia ha dejado 400.000 muertos.

“Es deprimente a veces ver cómo desperdiciamos oportunidades”, dijo el doctor Bastian Seidel, que advirtió que el problema de opioides en Australia era “una emergencia nacional” hace dos años, cuando era presidente del Colegio Real Australiano de Profesionales Médicos. “Es nuestra firma en esas prescripciones”.

Él dice que Australia se acerca con ignorancia voluntaria al desastre.

“Desafortunadamente, en Australia hemos seguido el mal ejemplo de Estados Unidos”, dice. “Y ahora ternemos el mismo problema”.

A partir del 2000, Australia comenzó a aprobar y subsidiar ciertos opioides para uso contra el dolor crónico no causado por cáncer. Esas aprobaciones coincidieron con un aumento en el consumo de opioides, que se elevó a casi el cuádruple entre 1990 y el 2014, dice la investigadora de la Universidad de Sydney Emily Karanges.

Al aumentar las prescripciones de opioides, aumentaron las sobredosis fatales. Las muertes relacionadas con opioides subieron de 439 en el 2006 a 1.116 en el 2016 _ un aumento de 2,2 a 4,7 por cada 100.000 personas, de acuerdo con el Instituto de Salud de Australia.

Más de 3 millones de australianos _ una octava parte de la población del país _ reciben al menos una prescripción de opioides al año.

En Estados Unidos, compañías farmacéuticas como Purdue Pharma, el productor de OxyContin, enfrentan más de 2.000 demandas legales que les acusan de exagerar los beneficios de los opioides y minimizar los peligros de adicción.

En Australia, las compañías farmacéuticas no pueden, por ley, anunciarse directamente a los consumidores, pero pueden promover sus drogas con los profesionales médicos. Y eso han hecho, patrocinando fastuosas conferencias, seminarios con médicos, financiando estudios y reuniéndose con médicos para impulsar la prescripción de sus drogas para el dolor crónico.

“Si los organismos gubernamentales pertinentes se hubiesen asegurado de que la forma en que el producto era promovido a los médicos especialmente fuese diferente, no creo que veríamos lo que estamos viendo ahora”, dijo Bee Mohamed, quien hasta hace poco era la directora ejecutiva de ScriptWise, un grupo dedicado a reducir las muertes por medicamentos por prescripción en Australia. Estamos tratando de revertir lo que desafortunadamente han hecho 10 años de mercadeo”.

Mundipharma, la rama internacional de Purdue que los dueños de la compañía han propuesto vender para pagar por un acuerdo compensatorio en Estados Unidos, ha sido especialmente criticada por sus tácticas de promoción en Australia. Mundipharma auspicia además clases para el manejo del dolor, que han entrenado a más de 5.000 médicos en Australia. Las clases han sido elogiadas por algunos, pero condenadas por otros como un conflicto de intereses.

Mundipharma dijo que las clases cubren opciones de tratamiento sin opioides y “enfatizan enérgicamente” que los opioides solamente son apropiados tras una evaluación exhaustiva. En una declaración, dijo además que se adhiere al código de conducta del regulador de la industria farmacéutica, Medicines Australia, y siempre ha sido transparente sobre los riesgos asociados con los opioides.

Al igual que en Estados Unidos, el problema afecta especialmente las áreas pobres del país. Una región de Tasmania _ el estado más pobre de Australia _ tiene el mayor número de prescripciones subsidiadas de opioides en el país: más de 110.000 por cada 100.000 personas.

En áreas rurales pobres, el acceso a los especialistas en dolor puede ser difícil logística y financieramente. Las listas de esperas son largas y unas pocas sesiones con un fisioterapeuta pueden costar centenares de dólares. Bajo el plan gubernamental de prescripciones subsidiadas, un paquete de opioides cuesta apenas 6,50 dólares australianos (4,50 dólares).

Es un sistema que ha hecho de los opioides una alternativa barata y fácil para los australianos, especialmente los pobres.

Durante años, Carmall Casey, de Tasmania, buscó tratamiento para dolores en la rodilla, pero los médicos simplemente le daban prescripciones para opioides. Cuando el dolor regresaba, los médicos simplemente aumentaban la dosis. Eso llevó a una devastadora adicción que le tomó años para superar.

“Me volví adicta sin saberlo”, dice Casey.

David Tonkin atribuye la muerte de su hijo por una sobredosis de opioides a un sistema que le permitió ver a 24 médicos y recibir 23 medicamentos diferentes en 16 farmacias _ todo ello en seis meses. Entre enero y julio del 2014, Matthew Tonkin recibió 27 prescripciones de oxicodona.

Los médicos de Matthew no sabían lo que él estaba haciendo porque Australia no tiene un sistema nacional de monitoreo de prescripciones.

Los forenses en el país han estado llamando desde hace tiempo a las autoridades a crear ese sistema. Pero la idea se ha visto varada en demoras burocráticas.

All contents © copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved.