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Final histórica, en manos de tribunal de Conmebol

November 27, 2018
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Hinchas de River Plate se enfrentan con la policía cerca del estadio Monumental previo al partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors en Buenos Aires, Argentina, el sábado 24 de noviembre de 2018. (AP Foto/Sebastián Pani).

BUENOS AIRES (AP) — El partido más importante en la historia del fútbol sudamericano podría no definirse en una cancha.

Un tribunal disciplinario de la Conmebol resolverá el destino de la final de la Copa Libertadores más promocionada de todos los tiempos entre los clásicos rivales argentinos River Plate y Boca Juniors, que se truncó por los graves hechos de violencia registrados el sábado antes del partido.

“Se suponía que debía ser una final... para el recuerdo, la última en formato de ida y vuelta”, manifestó el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, mediante una carta que publicó el lunes el sitio Web del organismo continental. “Al final, terminó siendo un día que debe llenarnos de tristeza y vergüenza a todos; algo que debe desatar una profunda reflexión y una serie autocrítica en todos los estamentos, no sólo del fútbol, sino de la sociedad”.

Por la noche, en otro comunicado, la Conmebol informó que había abierto un procedimiento disciplinario contra River Plate, que dispondría de 24 horas a partir de la notificación para presentar alegatos y pruebas en su defensa.

Es el epílogo de una edición del certamen continental que estuvo plagada de anomalías, reclamos y fallos polémicos justo cuando la entidad sudamericana busca limpiarse de la corrupción que la salpicó en los últimos años.

El órgano disciplinario deberá pronunciarse sobre un reclamo de Boca Juniors para que se le dé por ganado el trofeo luego del ataque que sufrieron el sábado sus jugadores a su llegada al estadio Monumental.

El autobús que trasladaba al plantel fue blanco de una lluvia de piedras, botellas y palos lanzados por un grupo de hinchas riverplatenses a pocas cuadras del estadio.

“El estadio y los alrededores fueron escenario de una violencia irracional y aparentemente impune hacia los jugadores, el público, los niños y las familias que se acercaban pacíficamente, las autoridades, los vecinos”, reprochó Domínguez. “Los acontecimientos vandálicos fueron penosos. La barbarie que se ha venido apoderando de nuestro fútbol colocó muchas vidas en riesgo”.

Debido a las heridas sufridas por los futbolistas visitantes, el partido se postergó para una fecha que deberá ser acordada el martes en una reunión entre dirigentes de ambos clubes y de la Conmebol en su sede de Asunción.

Pero la reprogramación está sujeta a lo que resuelva el tribunal de disciplina de la entidad.

Según la presentación de Boca ante la Conmebol a la que tuvo acceso The Associated Press, el autobús que trasladaba a su plantel “en las inmediaciones del estadio Antonio V. Liberti fue atacado por personas que se identificaban con los colores y vestimenta del club River Plate”.

Detalló que “los cristales del lado izquierdo del ómnibus fueron impactados por varios objetos, lo que causó que varios de ellos se rompieran hiriendo a los jugadores Pablo Pérez (erosión de córnea y del fondo del saco conjuntival), Gonzalo Lamardo (erosión de córnea), Leonardo Jara (herida corto punzante en el talón) y Julio Buffarini (herida cortante por traumatismo en la mano derecha)”.

Pérez es el capitán, mientras Buffarini y Jara eran las alternativas para jugar en el lateral derecho ante River.

El club Xeneize agregó que numerosos futbolistas fueron también afectados “por gases no identificados, sufriendo síntomas como cefaleas, náuseas, vómitos, dificultades respiratorias, mareos y tos”.

Boca toma en cuenta para su reclamo el artículo 8 del reglamento de la Conmebol, según el cual los clubes son responsables del comportamiento de sus aficionados en el interior y en las inmediaciones de su estadio antes, durante y después del partido.

“Claramente fallaron los protocolos y las autoridades no estuvieron a la altura de las circunstancias”, sentenció Domínguez en su carta.

La entidad boquense exige la aplicación del artículo 18 del reglamento de la Conmebol, que refiere a sanciones que van desde la deducción de puntos, obligación de jugar un partido a puertas cerradas, prohibición de disputar un encuentro en un estadio determinado, imponer jugar en un tercer país y la descalificación de competiciones en curso.

“La jurisprudencia de Conmebol en hechos similares conducen a la descalificación de River Plate”, aseveró Boca.

Al respecto cita el antecedente de 2015, cuando el tribunal disciplinario de la entidad descalificó a Boca por los incidentes ocurridos en su estadio, La Bombonera, en un cruce de la Libertadores. Jugadores de River fueron rociados por gas pimienta que arrojaron hinchas locales cuando salían al campo de juego.

“Cualquier sanción diferente a la aplicada a Boca Juniors generaría una clara e injusta desigualdad ante la ley”, advirtió Boca.

En su descargo público, el presidente de River, Rodolfo D´Onofrio, aseveró que su club no puede hacerse responsable por la falla del operativo de seguridad y acusó a su colega boquense Daniel Angelici de faltar a su palabra cuando el sábado se comprometió por escrito a jugar el partido.

“Me debo a la gente. El hincha tiene presentes las cosas que han pasado”, se justificó Angelici en referencia a los sucesos de 2015. Los aficionados de Boca les recuerdan a sus rivales que ganaron esa copa “en el escritorio”.

No hay antecedentes de una edición de la Libertadores en que el tribunal de disciplina haya tenido tanta injerencia en su desarrollo.

Este mismo órgano aplicó una dura sanción al técnico de River, Marcelo Gallardo, por ingresar tarde a su equipo y luego desestimó un reclamo de Gremio para que le diera por ganada la revancha de la semifinal porque el estratega había violado ese castigo al ingresar al vestuario millonario en el entretiempo.

Al “Muñeco”, no obstante, luego se le prohibió acudir a La Bombonera para el partido de ida de la final y para el desquite no podía estar sentado en la banca de River ni dar instrucciones.

El tribunal también rechazó un reclamo de Racing Club contra River por la inclusión indebida del volante Bruno Zuculini en octavos de final pese a que debía varias fechas de suspensión. Adujo que la Academia no presentó la queja dentro del plazo estipulado.

Distinta fue su decisión con Independiente, al cual se le dio por ganado el partido de fase de grupos contra Santos de Brasil porque incluyó indebidamente al uruguayo Carlos Sánchez, que estaba suspendido.

Y dejó sin efecto la expulsión de Dedé del Cruzeiro de Brasil por lesionar al arquero de Boca, Esteban Andrada, en los cuartos de final.

El tribunal está integrado por el paraguayo Eduardo Gross Brown, la venezolana Amarilis Belisario, el brasileño Antonio Carlos Meccia, el chileno Cristóbal Valdés y el argentino Diego Pirota, quien debe excusarse.

No se descarta que, en caso de que el fallo le sea adverso, Boca recurra al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, por sus siglas en francés).

Conmebol tiene a la Libertadores como su certamen insignia, definido por Domínguez como “el fútbol de verdad” en comparación con la Liga de Campeones de Europa, que según la visión del dirigente “es fútbol PlayStation” (en referencia a la consola de videojuego).

Tras la detención de sus máximos directivos en el escándalo de sobornos por venta de derechos de televisión de sus competiciones, entre ellas la Libertadores, la gestión de Domínguez se ha propuesto transparentar la gestión y abrir el torneo a la participación de clubes de otras confederaciones.

Esta misma semana está prevista una visita a la Conmebol de altos dirigentes del fútbol mexicano para regresar a la Libertadores, y se ha tentado a equipos de la MLS.

El duelo River-Boca, promocionado como una “final del mundo”, se había convertido en la promoción ideal. Pero la violencia metió la cola y dejó en evidencia las muchas materias pendientes que tiene el fútbol sudamericano.

“O todos los actores del fútbol sudamericano nos unimos para acabar con la violencia, o la violencia se encargará de acabar con el fútbol sudamericano”, advirtió Domínguez.

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