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Armas eran lazo entre madre e hijo en casos de masacres

October 7, 2015

PORTLAND, Oregon, EE.UU. (AP) — El fatal tiroteo la semana pasada en un colegio comunitario en Oregon tiene un extraño paralelo con la masacre en la escuela Primaria Sandy Hook, que dejó 26 muertos en el 2012.

Al igual que Adam Lanza, el pistolero en la mascare en Connecticut, Christopher Harper-Mercer llevaba una vida mayormente solitaria con una madre que compartía su fascinación con las armas de fuego.

Ambas historias ilustran las dificultades que enfrentan padres con hijos con problemas sicológicos, problemas que pueden llevar a un resultado fatal facilitado a menudo por el acceso a las armas.

“Cuando uno lleva armas a un ambiente hogareño en el que existe ese peligroso coctel de conducta, es algo increíble”, dijo Mary Ellen O’Toole, una ex experta en sicología criminal del FBI que ahora dirige el programa de ciencias forenses en la Universidad George Mason.

Harper-Mercer tiene similitudes con otros pistoleros en masares escolares: un joven obsesionado con violencia masiva que ejecuta la masacre al estilo de una misión militar destinada a terminar con la muerte del asesino, dijo O’Toole.

Él era un solitario de veintitantos años, como James Holmes, que mató a 12 personas en un cine en Aurora, Colorado, en el 2012; Jared Loughner, que mató a seis e hirió gravemente a la representante Gabby Giffords en Tucson, Arizona, en el 2011; y Elliot Rodger, que mató a seis personas cerca de la Universidad de California, Santa Barbara, el año pasado.

Al igual que Rodger, dejó una nota en la que se quejaba de que no tenía novia.

Pero las similitudes con Lanza se extienden a las relaciones de ambos con sus madres y las armas de fuego.

Ambas mujeres eran aficionadas a las armas de fuego, común en muchas partes de Estados Unidos en las que la tenencia de armas es comùn y alentada. Las dos acumularon considerables arsenales y llevaron a sus hijos a campos de tiro al blanco, de acuerdo con investigaciones.

El sicólogo Peter Langman, autor de dos libros sobre masacres escolares, dice que relaciones complicadas a veces llevan a malas decisiones parentales con consecuencias trágicas.

“En algunos casos, (los padres) no reconocen que existe un problema”, dice Langman. “En otros casos, están al tanto de los problemas mentales del hijo, pero no ven indicio alguno de violencia, por lo que no ven razón laguna para no llevarlo a tirar al blanco”.

Dice Langman que además los padres pudieran usar las armas como forma de establecer lazos con un hijo perturbado, aislado, que está obsesionado con armas y violencia.

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