BILLINGS, Montana, EE.UU. (AP) — Espoleado por la industria química, el gobierno del presidente Donald Trump está dejando de realizar una revisión ordenada por el Congreso sobre algunas de las substancias químicas de uso público más peligrosas.

La revisión a cargo de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) comenzó durante el mandato del predecesor de Trump, Barack Obama, para asegurar que hay barreras seguras contra el amianto y otras toxinas en los hogares, oficinas y plantas industriales de todo el país.

Pero en lugar de estudiar las substancias ya en uso causantes de las exposiciones más peligrosas, el nuevo ejecutivo quiere limitar la revisión a las toxinas presentes en los productos que están aún en fabricación o que entran al mercado.

En el caso del asbesto, eso significa evaluar los riesgos de apenas unos centenares de toneladas de material importadas anualmente al tiempo que se excluyen casi totalmente los 8,9 millones de toneladas de productos con amianto que el Instituto Geológico dice entraron al mercado entre 1970 y 2016.

Legisladores dicen que la revisión tenía como objetivo ser el primer paso hacia la promulgación de nuevas regulaciones necesarias para proteger al público.

Pero los críticos _incluyendo trabajadores de salud, defensores del consumidor, congresistas y grupos ambientalistas_ dicen que ignorar productos ya en uso minará ese objetivo.

La industria química presionó para lograr este cambio de enfoque.

La posición del gobierno es el más reciente ejemplo de Trump poniéndose de parte de la industria. En este caso, bomberos y trabajadores de la construcción dicen que la medida pone en peligro su salud.

Ambos grupos sufren riesgos por amianto debido a la popularidad histórica de la substancia en materiales de construcción, desde techos y pisos hasta el aislamiento termal usado en millones de viviendas. La mayoría del aislamiento proviene de una mina en un pueblo en Montana en el que centenares de personas han muerto debido a su exposición al asbesto y que ha recibido un estatus especial por parte de la Agencia de Protección del Ambiente.

"Centenares de miles de bomberos van a ser afectados por esto. Es por amplio margen el mayor peligro que enfrentamos", dijo Patrick Morrison, vicepresidente general para salud y seguridad de la Asociación Internacional de Bomberos. “Dios mío, n o se trata solamente de bomberos en peligro. Hay gente viviendo en esos edificios que no sabe el peligro del amiento”.

Las fibras de amianto pueden ser mortíferas cuando se ven alteradas en un incendio o durante trabajos de remoción, alojándose en los pulmones y causando problemas de salud, cáncer entre ellos. Pero un intento en 1989 de prohibir la mayoría de los productos que usan asbetso fue rechazado por un tribunal federal.