WASHINGTON (AP) — A escasos dos meses de las elecciones de noviembre, una iniciativa bipartidista que busca impedir interferencias extranjeras se encuentra estancada en el Congreso ante el temor de la Casa Blanca y de algunos republicanos de que amplíe demasiado el control del gobierno nacional sobre los estados.

Los impulsores de la medida afirman que la demora puede envalentonar a Rusia, que ya trató de penetrar la infraestructura electoral de al menos 21 estados en el 2016.

Hace dos semanas se canceló abruptamente una votación en una comisión legislativa ante las objeciones de algunos senadores republicanos y de los estados que representan. Republicanos y demócratas que apoyan la iniciativa dicen que no saben cuándo, ni si se abordará el tema nuevamente antes de los comicios de mitad de término.

La demora hace que algunos teman que el Congreso decida no intervenir e ignorar una legislación que busca corregir las fallas del 2016 y evitar que Rusia u otros países vuelvan a tratar de interferir con el proceso electoral. No hay pruebas de que los rusos hayan tenido éxito o hayan cambiado voto alguno, pero los legisladores, los servicios de inteligencia y expertos en el proceso electoral dicen estar convencidos de que los rusos volverán a intentarlo en el 2018 y en votaciones posteriores, empleando herramientas más sofisticadas.

Refleja asimismo los problemas que tiene el Congreso para ofrecer una respuesta a la interferencia rusa, sobre todo cuando el propio presidente Donald Trump duda de que haya habido una interferencia.

La Casa Blanca no se pronunció sobre el proyecto y difundió un comunicado ambiguo, en el que se limita a decir que “si el Congreso decide seguir adelante” con la legislación, debe asegurarse de que no duplica los esfuerzos de organismos federales para ayudar a los estados ni viola los principios federales.

“No podemos apoyar una legislación que impone cosas o que transfiere facultades o fondos de los estados a Washington para la planificación y el manejo de las elecciones”, sostuvo la portavoz de la Casa Blanca Lindsay Walters.

El proyecto fue negociado el año pasado por el senador republicano James Lankford y la senadora demócrata Amy Klobuchar. Lankford dice que la Casa Blanca no está bloqueando el proyecto, pero que el líder de la mayoría en el Senado Mitch McConnell “tiene algunas inquietudes”. Klobuchar indicó asimismo que “el liderazgo de los republicanos” había expresado preocupación ante el supuesto malestar de algunos estados.

La oficina de McConnell no quiso comentar sobre su papel en el asunto ni confirmar si los estados u otros sectores habían manifestado inquietud.

Klobuchar sostuvo que el Congreso está transmitiendo el mensaje equivocado a Rusia al demorar el proyecto.

Al aprobar el proyecto, “dejas saber que estamos tomando medidas, en lugar de no hacer nada, que es la imagen que proyectamos”, afirmó Klobuchar.

El senador Angus King dijo que tenía la impresión de que los dos partidos querían resolver las cosas que no funcionaron en el 2016.

“Es frustrante, porque, para mí, esto es algo que se cae de maduro”, afirmó King, un independiente que integra las comisiones de Normas y de Inteligencia en el Senado. La comisión de inteligencia ha estado investigando la interferencia rusa por casi dos años y una de sus prioridades ha sido garantizar la limpieza de la votación, sin interferencias.

Algunos estados cuestionan la legislación porque requeriría que todos empleasen boletas de papel como reaseguro, además de los sistemas electrónicos, si quieren recibir fondos federales para los comicios. Varios estados ya usan boletas de papel, pero otros que no lo hacen afirman que es algo costoso y engorroso.

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En este despacho colaboraron los reporteros de la Associated Press Frank Bajak (Boston), Christina A. Cassidy (Atlanta), Hannah Grabenstein (Little Rock, Arkansas), Melinda Deslatte (Baton Rouge, Louisiana), Meg Kinnard (Columbia, Carolina del Sur), Jonathan Mattise (Nashville), Will Weissert (Austin, Texas) y John Hannah (Topeka, Kansas).