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Surf de leyenda: Dos minutos arriba de la ola soñada

July 30, 2018
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Koa Smith montado en una hola gigantesca frente a la costa de Namibia. Smith se mantuvo de pie durante dos minutos y cubrió aproximadamente un kilómetro y medio (casi una milla). (Chris Rogers via AP)

Decir que Koa Smith estuvo en el sitio indicado a la hora adecuada no es exagerar.

Decir que tuvo suerte, es no entender nada.

Montado en su tabla, este joven de 23 años de Hawai montó una ola frente a la costa de Namibia, al occidente de África, durante 120 segundos corridos. Se mantuvo de pie por casi un kilómetro y medio (una milla) y navegó ocho tubos, como se denomina al interior de la ola.

Lo más notable es que Smith y el videógrafo Bhris Rogers filmaron toda la corrida usanto un dron que sobrevolaba al surfista y una cámara GoPro adosada al protector bucal de Smith.

“Quiero pensar que todo lo que hice en mi vida me llevó a ese momento”, declaró Smith al hablar de su obra maestra del mes pasado, en que montó una ola con características jamás vistas y menos documentadas.

Smith debe su éxito no solo al hecho de que es un surfista osado dispuesto a todo, sin también a que calcula fríamente todos sus movimientos.

Del mismo modo que los meteorólogos observan las tormentas antes de que se produzcan, Smith y muchos surferos de categoría mundial han aprendido a leer los mapas del tiempo y a pronosticar cuándo y dónde se van a producir las olas más grandes. Una cosa es saber que se vienen, otra es saber exactamente dónde. Y Smith está dispuesto a dejarlo todo con tal de encontrar la ola perfecta.

“Está en un sitio y de repente lo llamas y de dice que mañana se va al África”, comentó su publicista, Ryan Runke.

El sitio donde logró su hazaña se llama Skeleton Bay, una playa mística sobre el Atlántico sur, frente a la costa occidental de África.

No trate de llegar allí si no conoce alguien del lugar. Para llegar allí hay que tomar un avión, luego hacer una recorrido en auto por el desierto y finalmente un tramo por caminos de arena, sin señales, que conduce al océano. Una vez allí, un puñado de surferos comparten el espacio con cientos de focas agresivas, miles de chacales y, una vez en el agua, algún ocasional tiburón blanco.

“Allí estás librado a tu suerte”, dijo Smith. “Pero cuando estás allí, no piensas en eso. Aunque sabes que puedes estar sacrificando tu vida por esto”.

Smith pasó su infancia en Kauai y se interesó en el surfing del mismo modo que todos los chicos en Hawai.

“No hay mucho que hacer por allí”, comentó. “Mis padres nos dejaban en la playa y tú empiezas a jugar con la arena, con el océano, a hacer de tabla... Empecé a surfear a los tres años. Mi hermano es cuatro años mayor. Cuando él empezó, yo me dije ‘yo también puedo hacerlo’”.

Smith se clasificó para el primer campeonato nacional para menores de 10 años cuando tenía apenas seis años. A los 12 consiguió su primer contrato con Nike.

“Para poder competir, tienes que aprender a montar bien olas malas”, expresó.

“La presión que sientes te permite dar lo mejor de ti y sentir cosas que de otra manera no sentirías”, agregó.

La ola de Skeleton Bay quedará en su memoria mucho tiempo.

“En determinado momento iba por el cuarto tubo y sentí que todo era emocionante”, cuenta Smith. “Parecía que la ola se acababa, pero volvía a formarse. El drone estaba allí, de modo que decidí seguir. Y fue estupendo. Pasé de una ola buena a una que te cambia la vida”.

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