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Mexicano Montoya vuela alto en el ráquetbol

Por CARLOS RODRÍGUEZAugust 7, 2019
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El mexicano Álvaro Beltrán yace en la cancha tras chocar contra la puerta de cristal, que se hizo pedazos, durante la final de ráquetbol de los Juegos Panamericanos de Lima frente a su compatriota Rodrigo Montoya, el miércoles 7 de agosto de 2019 (AP Foto/Rebecca Blackwell)
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El mexicano Álvaro Beltrán yace en la cancha tras chocar contra la puerta de cristal, que se hizo pedazos, durante la final de ráquetbol de los Juegos Panamericanos de Lima frente a su compatriota Rodrigo Montoya, el miércoles 7 de agosto de 2019 (AP Foto/Rebecca Blackwell)

LIMA (AP) — Cuando era niño y vivía en Chihuahua, a Rodrigo Montoya le intrigaba saber cómo hacían los aviones para volar a grandes alturas. El raquetbolista del norte de México sabe ahora cómo elevarse, pero desea mantenerse en la estratósfera de su deporte.

En cambio, su rival y compatriota se estrelló. No sufrió lesiones graves, pero tampoco pudo recuperar el desempeño que mostraba hasta el momento de golpearse.

Montoya, quien el año pasado se convirtió en apenas el segundo latinoamericano en coronarse campeón del mundo en ráquetbol, derrotó el miércoles a su compatriota Álvaro Beltrán, por 9-15, 15-6, 11-0 para colgarse el oro en los Juegos Panamericanos.

Se trata de la primera vez que un mexicano sube a lo más alto del podio en la prueba individual para hombres.

“Ayer se me salían las lágrimas con sólo pensar que jugaría la final y no la había jugado aún, por eso hasta ahora no he dimensionado lo que logré pero seguro al rato en mi habitación me pondré a llorar”, dijo Montoya, quien participa en sus primeros Juegos Panamericanos.

Beltrán ganó el primer set e iba al frente en el segundo cuando se estrelló aparatosamente contra el vidrio que separa la cancha de los espectadores. Hizo añicos el cristal, y tuvo que ser trasladado al área médica para que le retiraran vidrios que se le incrustaron en una pierna.

“Estoy bien jodido, pero las heridas físicas son lo de menos, el no haber logrado la meta del oro me deja con mal sabor de boca. Los vidrios me los sacaré al rato y la pierna va a sanar, la medalla ya se fue”, dijo Beltrán, quien en Toronto 2015 también fue medallista de plata en individuales. “Es la primera vez en 30 años de carrera que veo algo así, es inexplicable cómo se rompió pero bueno, al menos no se me cayó el techo encima”.

Montoya aprovechó para sacar sin muchos apuros el segundo set y arrasó en el tercero.

“Álvaro comenzó seguro de sí. No sé si eso le afectó físicamente, pero yo me mantuve concentrado y pensando en lo que quería conseguir”, agregó el flamante monarca continental, de 23 años, quien derrotó en 2018 al estadounidense Charlie Pratt para coronarse campeón del mundo.

Se trata del logro más grande para un raquetbolista hombre de México. En mujeres, el estándar es mucho más alto con Paola Longoria, la deportista más dominante de esta disciplina en los últimos 10 años y probablemente en la historia.

“En hombre está muy parejo, es muy competitivo, la verdad es que Paola está despegada del resto aunque cada vez se le acercan más, pero su trayectoria es muy destacada”, dijo Montoya. “A los hombres se nos ha complicado separarnos y cada vez será más difícil, antes había países que no representaban dificultad que ahora nos dan la sorpresa, pero lo más importante es que México sigue siendo el máximo exponente de este deporte”.

Horas más tarde, Montoya agregó una medalla de oro en su currículum al ganar los dobles al lado de Javier Mar, quien entró como reemplazo por Beltrán.

La pareja mexicana doblegó a Conrado Moscoso y Roland Keller, quienes se quedaron con la plata por segundos Panamericanos consecutivos. Hace cuatro años, los bolivianos perdieron contra los estadounidenses Jansen Allen y José Rojas y en ese entonces el bronce fue mexicano con Beltrán y Javier Moreno.

Además del ráquetbol, Montoya es un aficionado de las matemáticas, el cálculo y el álgebra. Ello, combinado con su gusto por los aviones lo llevó a estudiar la carrera de ingeniería aeroespacial.

“Siempre que viajaba en aviones para mis competencias pensaba cómo hacían para volar y yo en el fondo quería volar igual, me gustaba las alturas y quise elegir una profesión en la que pudiera deja huella”, concluyó Montoya, quien aún no ha terminado su viaje actual en Lima, donde aún competirá en modalidad de dobles y por equipos.

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