SANTIAGO DE CHILE (AP) — El sobrino del poeta Pablo Neruda denunció el jueves que una deuda del Estado chileno con laboratorios extranjeros impide realizar los últimos exámenes para saber de qué murió el Premio Nobel de Literatura.

El abogado Rodolfo Reyes afirmó en rueda de prensa que “estamos siendo torpedeados” en el proceso para averiguar qué le pasó a Neruda, un destacado militante del Partido Comunista que murió a los 69 años.

Precisó que el Estado chileno debe cerca de 16.000 dólares a laboratorios de Dinamarca y Canadá por exámenes ya hechos y por uno que se hará a la tierra que rodea el féretro de Neruda en su tumba del balneario de Isla Negra, 110 kilómetros al noroeste de Santiago.

Relató que camino a la rueda de prensa el juez Mario Carroza, que lleva adelante la causa, le señaló que “el Ministerio del Interior me dice que no tiene dinero”.

La abogada de Reyes, Elisabeth Flores, señaló que el ministro del Interior, Andrés Chadwick, ha reiterado el interés del gobierno del presidente Sebastián Piñera de pagar lo adeudado pero desconoce de dónde sacarán el dinero.

Técnicamente la deuda la contrajo el gobierno de la exmandataria Michelle Bachelet (2014-2018), que no dejó una glosa especificando lo adeudado en el presupuesto nacional. Inicialmente se debió haber pagado en octubre de 2017, cuando un panel internacional entregó los resultados de los exámenes realizados en el extranjero a fragmentos óseos de Neruda.

Los especialistas determinaron la falsedad del certificado médico que indicaba que el autor de “Poema 20” murió de caquexia, una desnutrición extrema y rápida que debilita al punto de inmovilizar y que su cáncer de próstata tampoco lo tenía cera de la muerte.

Testimonios, fotografías y declaraciones que hace algunos años hizo a The Associated Press el fallecido embajador de México en Chile en los años setenta, Gonzalo Martínez Corbalá, afirmaron que el poeta seguía pesando sobre 100 kilos al momento de su deceso.

Reyes recordó que en octubre los expertos hallaron en la pulpa de un molar una bacteria que no es propia del ser humano. Por eso, añadió, laboratorios extranjeros deben establecer si la bacteria estaba en la tierra que rodeaba su ataúd y, si está, pesquisar por su perfil si fue cultivada en un laboratorio.

El experto Aurelio Luna dijo en 2017 que con los resultados disponibles no se podía ni excluir ni afirmar la naturaleza natural o violenta de la muerte de Neruda.

Por cuatro décadas persistió la versión de la caquexia y del cáncer de próstata hasta que el chofer y asesor de Neruda, Manuel Araya, declaró a un medio mexicano que el poeta había sido asesinado por una inyección que desconocidos le colocaron en el abdomen aprovechando que él y la esposa del vate, Matilde Urrutia, estaban en Isla Negra cumpliendo encargos.

Finalmente el Partido Comunista aceptó la versión de Araya y presentó una querella ante los tribunales. El juez Carroza ordenó la exhumación del cuerpo del Premio Nobel en 2013, se tomaron varias muestras y fue devuelto a su tumba en 2016.

Neruda estaba enfermo en su casa de Isla Negra al momento del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 y su gran decaimiento por la muerte de muchos amigos y el suicidio del presidente socialista Salvador Allende obligaron a trasladarlo el 19 del mismo mes a la clínica privada Santa María, en Santiago. Allí falleció el 23 de septiembre, un día antes de su planificada partida al exilio en México.