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Persiste incertidumbre por medidas económicas en Venezuela

August 21, 2018
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Un cliente recibe nuevos billetes venezolanos de "bolívares soberanos" de un cajero automático en Maracaibo, Venezuela, el martes 21 de agosto de 2018. La nueva moneda tiene cinco ceros menos en un intento por dominar la creciente inflación. (AP Foto / Fernando Llano)

CARACAS (AP) — Con filas a las afueras de los bancos, pocos comercios abiertos y leve afluencia de vehículos y personas en las calles se inició el martes la segunda jornada de la reconversión monetaria de Venezuela en medio de una huelga nacional convocada por la oposición que se cumplía parcialmente.

Las autoridades financieras anunciaron el martes la activación de un nuevo mercado cambiario que operará con una tasa única que estará atada a la criptomoneda venezolana petro. Anteriormente en el país operaban dos tasas de cambio oficial y varias en el mercado negro.

Como parte del nuevo esquema de control, el tipo de cambio fluctuará libremente de acuerdo a la oferta y demanda que resulte de las tres subastas semanales de divisas que realicen los privados en las que el gobierno ya no participará, indicó Simón Zerpa, ministro de Finanzas.

De igual, el gobierno ya no establecerá restricciones para la oferta de divisas, pero si mantendrá controles en la demanda. Las empresas solo podrán comprar 400.000 dólares al mes mientras las personas naturales solo podrán adquirir 500 dólares mensuales, precisó Zerpa.

El Banco Central de Venezuela anunció que un petro equivaldrá a 60 dólares, lo que lleva la tasa de cambio a 60 bolívares soberanos por dólar.

El desconcierto continúa reinando entre los venezolanos mientras intentan adaptarse a la eliminación de cinco ceros del bolívar que dispuso el gobierno para hacer frente a la hiperinflación.

“No sé cómo adaptarme a estos cambios. Con esto igual no puedo comprar nada”, confesó decepcionada Pastora Guzmán, una maestra de prescolar de 45 años mientras agitaba con su mano izquierda tres de los nuevos billetes de cinco y diez bolívares que recibió en una agencia bancaria del este de Caracas luego de tres horas de espera.

Guzmán se mostró pesimista por las recientes medidas económicas acordadas por el gobierno y sostuvo que “todo va a seguir igual porque los precios siguen subiendo”.

Al lado de Guzmán un hombre espigado, de tez morena, revisaba atentamente un folleto sobre los nuevos billetes para tratar de identificarlos antes de recibirlos en el banco.

“Todo queda igual, esto es un engaño”, dijo Pedro Peña, un técnico de neveras de 54 años, mientras señalaba la fotografía de un billete de dos bolívares y aseguraba que “esto no me da ni para un kilo de carne”.

Durante el mes pasado los precios crecieron a un ritmo diario de 2,7%, lo que llevó la inflación en julio a 125% y la tasa anualizada a 82.766%, según cálculos de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición. El Fondo Monetario Internacional estimó que la inflación en Venezuela podría cerrar este año en un millón por ciento.

La galopante escalada de precios ha golpeado especialmente a los mayoritarios sectores pobres, que representan 87% de la población, de acuerdo con un estudio realizado el año pasado por tres de las principales universidades del país.

Como parte de las acciones para contener el avance de la inflación, la estatal Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómico abrió un procedimiento sancionatorio al conglomerado Farmatodo, la mayor red de farmacias del país, y le ordenó un ajuste inmediato de precios al mes de julio, alegando supuestas denuncias de clientes que habría señalado que la red realizó “aumentos excesivos” en las últimas horas, indicó el ente en un comunicado.

Al grito de “vamos Nico” varios miles de empleados públicos y seguidores del gobierno, vestidos con camisas rojas, salieron a marchar por una de las principales avenidas del centro de la capital hasta el palacio de gobierno.

La movilización oficialista coincide con un paro nacional que convocó la oposición y que, según los organizadores, se estaría cumpliendo en un 60%.

“Hoy queda claro que en Venezuela las medidas que el madurismo trató de vender como solución nadie las cree”, afirmó el dirigente opositor Andrés Velásquez. Agregó que “Venezuela se va a defender” y advirtió que la oposición continuará las acciones de protesta contra las nuevas medidas económicas que consideró “una farsa, una estafa”.

El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, desestimó la protesta opositora y dijo a la prensa que “millones de venezolanos” salieron a trabajar.

La oficialista Asamblea Nacional Constituyente aprobó el martes por unanimidad la reforma de la ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para elevar a partir de septiembre la tasa de 12% a 16%; la modificación de la Ley de Impuesto Sobre la Renta para establecer un pago de anticipo del 1% sobre las ventas diarias de los grandes contribuyentes, y 2% en el caso de las empresas financieras y de seguros; y la reforma la regulación sobre el impuesto a las grandes transacciones financieras para fijar un rango entre 0% y 2%.

El gobierno fijó para el primero de septiembre la entrada en vigencia del nuevo salario mínimo de 1.800 bolívares soberanos (unos 30 dólares), que representa un incremento de 3.300%.

El aumento salarial ha sido duramente cuestionado por analistas, opositores y empresarios que han advertido que podría llevar a la quiebra a numerosas empresas y elevar el desempleo en el país en medio de una fuerte recesión.

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Fabiola Sánchez está en Twitter como: https://twitter.com/fisanchezn

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