TALLINN, Estonia (AP) — Un danés sospechoso de asesinar a una periodista sueca admitió el lunes haberla desmembrado, pero asegura que él no la mató, informaron autoridades en Dinamarca.

De acuerdo con la policía de Copenhague, Peter Madsen dijo que Kim Wall murió por envenenamiento con monóxido de carbono dentro de un submarino propiedad de Madsen mientras él se encontraba en la cubierta. Madsen había dicho primero que la periodista murió accidentalmente cuando recibió un golpe con una pesada escotilla del submarino.

Esta nueva explicación “naturalmente dirigirá a la policía a reunir declaraciones adicionales por parte del forense y de las fuerzas armadas”, dijo el investigador de la policía de Copenhague, Jens Moller Jensen.

Según las autoridades, el sospechoso reconoció haberla desmembrado y arrojar sus restos a la bahía Koge, ubicada en el suroeste de Copenhague.

El torso decapitado de Wall fue hallado en una costa al sur de Copenhague a finales de agosto. Su cabeza, piernas y ropa fueron encontradas en el mar este mes. No se observaron fracturas en el cráneo de Wall que pudieran haber apoyado la afirmación de que muripo por el golpe de una escotilla.

Wall estaba trabajando en una historia sobre Madsen, quien es inventor, y fue vista por última vez a bordo del submarino del danés zarpando de Copenhague en agosto.

Al día siguiente, Madsen fue rescatado del submarino debido a que se estaba hundiendo, pero la periodista no estaba. La policía cree que Madsen hundió deliberadamente el sumergible.

La prisión preventiva de Madsen expira el martes pero la policía dijo que no se realizará una nueva audiencia debido a que el hombre de 46 años acordó voluntariamente permanecer detenido.

Madsen está encausado por homicidio y por mutilar el cuerpo de Wall. La policía indicó el lunes que los cargos se han extendido para incluir abuso sexual sin contacto físico. Una revisión al torso de Wall reveló heridas a sus genitales y en su caja torácica que se cree fueron ocasionadas durante su muerte o al poco tiempo de ésta.

“Estamos considerando que existe un móvil sexual”, dijo Jensen a la radiodifusora sueca SVT.