BEIRUT (AP) — Un padre se despide por última vez de su hijo fallecido antes de que los bombardeos sobre Ghouta oriental, un suburbio de la capital de Siria, vuelvan a comenzar.

Es una situación que comparten demasiados padres atrapados con sus hijos bajo el brutal sitio gubernamental a la región de Ghouta oriental, en las afueras de Damasco. Las fuerzas del presidente Bashar Assad, respaldadas por Rusia, están decididas a recuperar el control del territorio rebelde.

En un conmovedor video compartido por residentes en la zona, un padre, que no ha sido identificado, toma el cuerpo amortajado de un niño de la parte trasera de un camión y lo abraza contra su pecho. Alguien que no sale en la imagen dice a otras personas que están cerca que dejen que el hombre se despida de su hijo. El hombre acuna el cuerpo del menor entre sus brazos y se aleja de la cámara.

En el vehículo había otros seis cuerpos más, envueltos en sábanas y mantas de poliéster, muy necesarias entre los residentes para calentarse durante el sitio.

Entre bombardeos, los residentes dan sepultura a sus muertos. Con un tiempo y espacio limitados, y ante el aumento vertiginoso del número de víctimas, los fallecidos se entierran en fosas comunes _ los cadáveres se colocan formando una capa entre celosías de bloques, se cubren con una lámina de madera, y se añade otra capa.

En Ghouta oriental, las familias han tenido que quemar plásticos para alimentar sus estufas este invierno ante el estricto bloqueo a la entrada de combustible a la zona. La región está inmersa en una crisis humanitaria, según funcionarios de Naciones Unidas. Se estima que 400.000 personas siguen viviendo allí.