BARCELONA (AP) — El gobierno español se preparaba el jueves para retirar los poderes regionales de Cataluña después de que el gobernante catalán Carles Puigdemont puso fin a las esperanzas de celebrar elecciones anticipadas que podrían haber acabado con la peor crisis política del país en décadas.

Después de semanas de creciente antagonismo, en un principio las autoridades catalanas habían indicado que el presidente Puigdemont se estaba preparando para anunciar elecciones anticipadas a efectuarse en diciembre, una idea planteada por el gobierno español con el fin de acabar con el estancamiento.

Pero a medida que se difundió la noticia del plan de Puigdemont, estudiantes airados que ondeaban banderas separatistas y lo llamaban traidor marcharon hasta las puertas del palacio de gobierno en Barcelona. Incluso algunos de sus aliados políticos lo consideraron un cobarde por no declarar la independencia en forma unilateral ante la resistencia del gobierno en Madrid.

Entonces, en un discurso convocado a toda prisa, Puigdemont dijo que había decidido no convocar a una votación porque el gobierno español no proporcionó suficientes garantías de que suspendería lo que el líder catalán llamó sus medidas “abusivas” para tomar el control de Cataluña.

“En consecuencia, no puedo organizar elecciones parlamentarias”, añadió. “No hay garantía que justifique elecciones”.

El momento de la verdad será el viernes, cuando el Senado en Madrid dé el visto bueno al plan del presidente español para implementar el artículo 155 de la constitución del país con el fin de retirar o limitar el autogobierno catalán.

Sería una intervención sin precedentes por parte del gobierno central en los asuntos de una de las 17 regiones autónomas del país, y probablemente azuzaría las llamas de la revuelta catalana.

Lluís Corominas, portavoz del Partido Demócrata Europeo Catalán, al que pertenece Puigdemont, dijo a los legisladores catalanes que la aplicación del artículo 155 representa una agresión sin precedentes, e indicó que propondrán seguir adelante con el mandato del pueblo de Cataluña.

Se refería al sentimiento entre la coalición independentista catalana de que tiene mandato para escindirse en forma unilateral desde que declaró una victoria por abrumadora mayoría en un referéndum por la independencia efectuado días atrás, el cual fue prohibido por el gobierno central.

Los legisladores separatistas estaban listos para negociar cómo efectuar su declaración de independencia durante una reunión del parlamento regional el viernes, dijo a The Associated Press un funcionario de la coalición gobernante que solicitó no divulgar su nombre debido a lo delicado del asunto.

Sin embargo, la coalición gobernante tiene una reputación de enredarse en torno a cómo proceder en el controversial asunto.

Al mismo tiempo, no todos los catalanes apoyan la ruptura con España, y los sondeos muestran que la población se divide más o menos en dos partes iguales sobre este tema. Y aunque los que votaron en el referendo independentista el 1 de octubre se mostraron abrumadoramente a favor, menos de la mitad de los electores con capacidad de hacerlo acudieron a las urnas.