BUENOS AIRES (AP) — River Plate y Gremio cumplieron su parte. Tienen la final de la Copa Libertadores al alcance de la mano. Para impedirlo, Lanús y Barcelona de Ecuador necesitarán mucha garra, pero sobre todo goles.

Los “millonarios”, que ganaron de local 1-0 el duelo de ida jugado la semana pasada, definirán la serie entre equipos argentinos el martes en la “Fortaleza” de Lanús. Con un contundente 3-0 a su favor de visitante, el “tricolor gaucho” buscará certificado de finalista el miércoles ante los ecuatorianos en el Arena de Porto Alegre.

Libertadores define esta semana a sus finalistas

RIVER CON CAUTELA

El equipo de Marcelo Gallardo hizo los méritos para quedarse con el primer duelo ante un Lanús temeroso que traicionó su esencia ofensiva. Pero River mantiene cautela. Sabe que su rival cuenta con un antecedente para tener en cuenta: en la revancha por los cuartos de final igualó la serie que San Lorenzo le aventajaba 2-0 y sacó pasaje a la siguiente ronda en definición por penales.

“Lanús va a tener que salir a proponer y nosotros adoptaremos una postura de no retrasarnos”, avisó Gallardo. “Jugaremos en la mitad de la cancha e intentar hacer un gol que a ellos les signifique mayor esfuerzo y desesperación”.

River no podrá contar con el lateral uruguayo Marcelo Saracchi, figura en la ida, que se recupera de una fuerte contractura en el isquiotibial derecho. En su lugar jugará Milton Casco.

El “Granate” está ante la oportunidad histórica de una final. Y quiere reivindicarse ante su gente con el estilo de juego agresivo que le inculcó Jorge Almirón y que tantas satisfacciones le dio.

“Nos quedó una sensación rara después de la ida”, admitió el histórico defensor Maximiliano Velázquez. “La llave está abierta, hay un solo gol de diferencia. Jugaremos en la Fortaleza con más ganas que nunca”.

Almirón jugará con los mismos once del partido de ida.

Este partido ha generado preocupación en las autoridades de seguridad debido a que pese a una prohibición de asistencia de público visitante varios hinchas de River adquirieron entradas vendidas a Lanús para los no socios.

“Que los hinchas de River no vayan porque la van a pasar mal”, advirtió Juan Manuel Lugones, titular del organismo de seguridad deportivo de la provincia de Buenos Aires.

El temor es que hinchas locales identifiquen a simpatizantes rivales y se produzcan incidentes. En ese caso, Lanús corre riesgo de que suspendan su estadio para una hipotética final.

River, campeón de la Libertadores en 1986, 1996 y 2015, quiere llegar finalista al compromiso del próximo domingo ante su clásico rival Boca Juniors, por la liga argentina que lideran los boquenses con 18 puntos, seis más que los millonarios.

BARCELONA POR LA HAZAÑA

La supremacía de Gremio, campeón de la Libertadores en 1983 y 1995, fue aplastante en Ecuador. Contundente adelante (22 goles a favor) y sólido en defensa (7 goles en contra, de los cuales le convirtieron apenas uno en los últimos en cinco partidos), el equipo de Renato Gaúcho pareciera tener el camino despejado.

La esperanza de una hazaña para los ecuatorianos se sostiene más por el rendimiento mostrado hasta el primer choque de la semifinal: “Va a ser un partido muy difícil, pero somos conscientes de que hemos hecho una gran Copa Libertadores”, dijo el centrocampista Richard Calderón.

Lo alentador para Barcelona, que busca jugar otra final después de 19 años, es el regreso de su goleador uruguayo Jonatan Álvez, quien cumplió una fecha de suspensión.