EKATERINBURGO, Rusia (AP) — La presencia de Mohamed Salah y el rendimiento de un mediocampo uruguayo totalmente renovado son los dos grandes interrogantes de cara al debut de Uruguay y Egipto en la Copa Mundial el viernes.

Los rioplatenses asoman como grandes favoritos para ganar el Grupo A, que completan Rusia y Arabia Saudí, y por ello es posible que Egipto decida no arriesgar a Salah, que viene de una lesión en un hombro sufrida durante la final de la Liga de Campeones ante Real Madrid, y que casi lo deja afuera del mundial.

El astro del Liverpool se entrenó a la par de sus compañeros esta semana, pero no se descarta que el técnico argentino de Egipto Héctor Cúper prefiera darle unos días más de recuperación si considera que su equipo no tiene esperanzas ante los uruguayos.

Cúper dijo sentirse “muy optimista” de que Salah pueda jugar, pero no confirmó su alineación en una conferencia de prensa el jueves.

El técnico de Uruguay Oscar Washington Tabárez, por su parte, afirmó que la alineación celeste no depende de si juega o no Salah, aunque reconoció que el egipcio “es un talento del fútbol y siempre que se enfrenta a un gran jugador hay que tomar previsiones”.

Uruguay llega al Mundial con un equipo que para muchos es superior al que fue semifinalista en Sudáfrica en el 2010 y cayó en octavos de final cuatro años después ante el pentacampeón mundial Brasil tras no sobreponerse a la suspensión de Luis Suárez por haber mordido al italiano Giorgio Chiellini en el cierre de la primera ronda.

Sigue contando con Suárez y Edinson Cavani, dos de los mejores delanteros del mundo, y con una defensa firme encabezada por Diego Godín. Pero a eso le suma ahora un mediocampo teóricamente más fuerte que el de tiempos pasados, con jugadores que marcan y también piensan en atacar.

Los volantes, sin embargo, son figuras jóvenes, poco fogueadas a nivel de selección, promovidas en la recta final de las eliminatorias por el técnico Oscar Washington Tabárez, que está en su cuarto Mundial, tercero consecutivo. Y habrá que ver si están a la altura de las circunstancias.

Todas las miradas apuntan hacia Salah en la víspera del encuentro. El egipcio causó sensación desde su incorporación al Liverpool el año pasado, redondeando una temporada de ensueño con 44 goles en todas las competencias y el título de cañonero máximo de la Liga Premier. Hay quienes creen que podría pelear el Balón de Oro con Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

Se dice que Salah se desvive por jugar ante los uruguayos.

“Estamos aquí por primera vez en 28 años y tenemos grandes ilusiones”, declaró Salah en la concentración del equipo en Gozny, antes de viajar a Ekaterimburgo.

Con Salah o sin él, sin embargo, Egipto lleva las de perder.

Uruguay tiene más tradición y experiencia. Un equipo sólido, que sigue un proceso dirigido por Tabárez desde hace 12 años.

Y que cuenta con una de las duplas de atacantes más fuertes del mundial. Suárez y Cavani son los dos máximos goleadores históricos de la selección celeste, con 51 y 42 tantos respectivamente, y ambos vienen de temporadas de alto nivel.

Suárez anotó 31 goles en todas las competencias con Barcelona y Cavani 48 con París Saint Germain.

Uruguay, por otro lado, ya no depende de su firmeza defensiva y de los pelotazos y las jugadas con pelota detenida para anotar. Ahora tiene volantes de clase como Giorgian de Arrascatea, Nahitan Nández, Rodrigo Betancur y Matías Vecino, mediocampista de marca pero que consiguió un gol que clasificó al Inter a la Liga de Campeones.

Godín, su compañero en Atlético de Madrid José María Jiménez y los laterales Guillermo Varela y Martín Cáceres, más los volantes de marca, podrían ser una barrera infranqueable para un Salah que estará rodeado de jugadores mediocres. El volante Mohamed Elneny, del Arsenal, es el único otro jugador egipcio que milita en un club grande de Europa. La mitad del plantel actúa en clubes árabes.

Cúper, en tanto, tendrá que decidir si le da al arquero Essam El Hadary, de 45 años y cuyos reflejos no son los de antes, la oportunidad de hacer historia como el jugador de mayor edad que disputa un mundial, o si opta por Sherif Ekramy o Mohamed Elshenawy, que no tienen tanta experiencia.