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Se desenreda el patrón de engaños de colaboradores de Trump

December 1, 2018

En esta foto del 29 de noviembre del 2018, el ex abogado de Donald Trump Michael Cohen sale de la corte federal en Nueva York. Un patrón de engaños por asesores del presidente Trump, dirigidos a encubrir contactos con rusos durante la campaña electoral del 2016 y el período de transición, se ha desenredado poco a poco en causas penales presentadas por el fiscal especial Robert Mueller. (AP Foto/Julie Jacobson)

WASHINGTON (AP) — Uno mintió sobre su conocimiento de los correos electrónicos hackeados por los rusos, otro sobre un negocio inmobiliario en Rusia y un tercero sobre el diálogo con un embajador ruso acerca de las sanciones estadounidenses.

Un patrón de engaños por parte de los asesores del presidente Donald Trump, destinado a encubrir los contactos relacionados con los rusos durante la campaña electoral de 2016 y el período de transición, se ha desenredado poco a poco en causas penales presentadas por el fiscal especial Robert Mueller.

Las mentiras al FBI y el Congreso, incluso por el exabogado de Trump y su asesor de seguridad nacional, han generado nuevas interrogantes sobre los lazos de Trump con Rusia, revelaron detalles claves sobre los descubrimientos del fiscal especial y pintaron una imagen de colaboradores deseosos de proteger a Trump y el gobierno al grado de ocultar comunicaciones que al parecer consideraron problemáticas.

Las declaraciones falsas están en el centro de la misión de Mueller de desenmarañar los lazos entre el equipo de la campaña de Trump y los rusos, y determinar si hubo la intención de manipular las elecciones.

Están relacionadas con algunas de las preguntas centrales de la investigación, entre ellas por qué el gobierno entrante de Trump disuadió a Rusia de tomar represalias ante las sanciones norteamericanas impuestas por el hackeo electoral, quién sabía qué sobre la obtención ilegal de correos electrónicos demócratas y cómo surgieron y se desplomaron los planes para erigir una Torre Trump en Moscú.

“Creo que se puede llegar a la conclusión de que esas declaraciones falsas generalmente se relacionan con un intento por proteger al presidente de Estados Unidos en conexión con sus tratos con Rusia”, dijo el abogado Daniel Petalas, exfiscal del Departamento de Justicia. “Eso es lo que las hace pertinentes para la investigación que conduce Mueller, lo que es un elemento necesario de una acusación sobre declaración falsa: tiene que ser pertinente”.

El ejemplo más reciente ocurrió el jueves, cuando el ex abogado de Trump Michael Cohen se declaró culpable de mentirle al Congreso sobre las negociaciones que realizó a nombre de Trump para un acuerdo de bienes raíces en Moscú.

Aunque dijo a los legisladores que las negociaciones habían concluido para enero de 2016, Cohen admitió que en realidad duraron hasta junio, después que Trump se había asegurado la nominación republicana y después de que los rusos habían intervenido cuentas de correos electrónicos demócratas para recabar mensajes que luego fueron filtrados por WikiLeaks. Agregó que él le informó sobre los avances del proyecto a Trump y miembros de su familia.

Cohen dijo que mintió por lealtad a Trump, quien durante su campaña insistió que no tenía lazos de negocios con Rusia, y para ser coherente con sus mensajes políticos.

Aunque la admisión de Cohen no se conecta directamente con la campaña de Trump, otros casos si lo ha hecho.

George Papadopoulos, exasesor de la campaña de Trump, se declaró culpable de mentirle al FBI sobre conversaciones en abril de 2016 con un profesor maltés que le dijo que los rusos tenían información sobre Hillary Clinton en forma de “miles de correos electrónicos”. Papadopoulos dijo al FBI que él no era parte de la campaña cuando se reunió con el profesor, pese a que se había sumado a la campaña semanas antes.

Los abogados de Papadopoulos dicen que éste, que ahora cumple una sentencia a 14 días de cárcel, “mintió para salvar sus aspiraciones profesionales y preservar una lealtad quizás equivocada a su jefe”.

El exasesor de seguridad nacional de Trump Michael Flynn será sentenciado este mes tras admitir que le mintió al FBI al decir que no habló de las sanciones contra Rusia durante la transición de gobierno con el entonces embajador ruso en Washington, Serguei Kislak.

Ese engaño fue marcado para la Casa Blanca en enero de 2017 por Sally Yates, quien como secretaria de Justicia en funciones dijo al asesor legal de la Casa Blanca Don McGahn que algunos funcionarios estaban engañando a la gente al declarar falsamente que Flynn no había hablado de las sanciones.

El acuerdo de Flynn con la investigación es especialmente significativo porque dejó en claro que otros funcionarios de la transición estaban al tanto de sus conversaciones con Kislyak y discutieron con él qué decir. Y aunque Flynn fue despedido en febrero de 2017, su importancia para Trump se volvió evidente cuando el exdirector del FBI James Comey dijo que Trump le había pedido en una reunión privada ese mismo mes que suspendiera la investigación sobe Flynn.

Hubo más mentiras después. Los fiscales acusaron esta semana a Paul Manafort, exjefe de campaña de Trump, de mentir incluso después de su acuerdo con la investigación.

Un acuerdo preliminar con otro colaborador de Trump, el promotor de las teorías conspirativas Jerome Corsi, lo acusó de tergiversar una conversación con el allegado de Trump Roger Stone sobre WikiLeaks, que publicó miles de correos electrónicos robados antes de las elecciones para dañar la campaña de Clinton.

Un cargo de declaración falsa puede ser un arma poderosa para los fiscales, especialmente en una investigación como ésta en la que los testigos son renuentes y abiertamente desafiantes. En la investigación de Mueller, quizás azuzados por la postura antagonista de Trump, los testigos han desafiado la autoridad del gobierno. Trump y Stone han atacado públicamente la investigación y Corsi rechazó un acuerdo con los fiscales y los acusó de presionarlo para que dijera lo que ellos querían.

“Tenemos un sistema en el que estás tratando de obtener evidencia de personas, obtener su testimonio bajo pena de enjuiciamiento si mienten”, dijo Sam Buell, profesor de leyes de la Universidad Duke. “Y eso es lo que haces cuando tienes a personas que no cooperan, que están tratando de ocultar algo que tratas de desentrañar”.

Podría haber más cargos de declaraciones falsas. El senador republicano Richard Burr, jefe de la comisión de inteligencia del Senado, dijo que el panel ha referido nombres a los fiscales y citó a Cohen como ejemplo.

“Es un mensaje claro a todo el que es entrevistado por nuestro comité: no importa de dónde provenga la acusación, si nos mientes te vamos a castigar”, dijo Burr.

Aunque Trump se queja regularmente sobre el estilo de Mueller, no hay nada inusual cuando un fiscal presenta cargos de declaraciones falsas para enviar un mensaje y usar esas mentiras para causas contra objetivos de mayor nivel.

“Eso es lo que se hace en las causas contra la mafia, es lo que sucede contra los carteles de la droga”, dijo Byuell. Sin olvidar, destacó, las investigaciones anteriores sobre el actuar de Washington, como Watergate.

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La periodista de The Associated Press Mary Claire Jalonick en Washington contribuyó para este reportaje

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