AP NEWS
Related topics

Milicias chiíes prometen recuperar Ramadi de manos de EI

May 18, 2015

BAGDAD (AP) — Las milicias chiíes de Irak prometieron el lunes expulsar a los extremistas de Estado Islámico de Ramadi, un día después de que el grupo armado tomara la capital provincial de Anbar en una gran derrota de las tropas iraquíes.

Las fuerzas paramilitares chiíes han trazado un plan para una ofensiva sobre Ramadi en cooperación con las fuerzas de seguridad del gobierno, explicó el lunes a Associated Press, Yusef al-Kilabi, portavoz de las milicias que luchan junto a las fuerzas del primer ministro, Haider al-Abadi.

Al-Kilabi aseguró que “eliminaremos al bárbaro enemigo” y que “lograremos este triunfo y no aceptaremos nada menos que eso”, sin entrar en detalles.

Miles de milicianos chiíes respondieron a la llamada del máximo clérigo chií del país, el gran ayatolá Ali al-Sistani, para sumarse a la lucha después de que Estado Islámico arrasara el norte y el oeste de Irak el pasado junio.

Se estima que unas 500 personas, entre civiles y soldados iraquíes, murieron en los últimos días en el asalto del grupo Estado Islámico sobre Ramadi, indicó el lunes un portavoz del gobernador de la provincia de Anbar.

Las estimaciones de víctimas siguen a la demoledora derrota del domingo, cuando el grupo extremista tomó el control de la capital de la provincia de Anbar y expulsó a las fuerzas del gobierno pese al apoyo aéreo de una coalición liderada por Estados Unidos, que realizó ataques contra los extremistas.

Los milicianos de EI hicieron ejecuciones masivas de civiles y efectivos de seguridad iraquíes, según las autoridades locales, y dejaron las calles salpicadas de cuerpos, algunos de ellos calcinados. Videos subidos a internet mostraron vehículos de diversas clases huyendo de Ramadi, con soldados aferrados a los costados.

“No tenemos un recuento preciso aún”, dijo el portavoz, Muhannad Haimur. “Estimamos que 500 personas han sido asesinadas, tanto civiles como militares, y aproximadamente 8.000 han abandonado la ciudad”.

El cálculo de víctimas se refiere a los últimos tres días, desde que la batalla por la ciudad alcanzó su fase final el viernes. La cifra de 8.000 desplazados se sumaría al enorme éxodo de abril, indicó Haimur, cuando según Naciones Unidas hasta 114.000 vecinos huyeron de Ramadi y los pueblos de alrededor ante el auge de violencia.

El grupo Estado Islámico realizó ejecuciones masivas de civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, según autoridades locales.

Con la derrota en el horizonte, el primer ministro Haider al-Abadi había ordenado a las fuerzas de seguridad que no abandonaran sus puestos en la provincia de Anbar, al parecer ante el temor de que los extremistas puedan capturar toda la vasta provincia suní que fue escenario de intensa lucha después de la invasión que encabezó Estados Unidos en 2003 para derrocar a Sadam Hussein.

Horas antes el domingo, el primer ministro había ordenado a las milicias chiíes que se prepararan para dirigirse a la provincia de Anbar, predominantemente suní, ignorando las preocupaciones de Estados Unidos de que la presencia de esas fuerzas pudiera desatar la violencia religiosa. Para el domingo por la noche, un gran contingente de milicianos chiíes había llegado a una base militar cerca de Ramadi, al parecer para participar en una posible contraofensiva, señaló el jefe del consejo provincial de Anbar, Sabah Karhut.

El secretario de Estados Unidos, John Kerry, dijo que seguía confiando en la lucha contra el grupo Estado Islámico, pese a reveses como la caída de Ramadi. Kerry, de viaje por Corea del Sur, señaló que hace tiempo que dice que la lucha contra el grupo armado será larga, y que será difícil en la provincia de Anbar, en el oeste de Irak, donde las fuerzas de seguridad iraquíes no están bien asentadas.

Esta retirada hizo recordar el derrumbe de la policía y las fuerzas militares en el verano pasado, cuando el grupo Estado Islámico lanzó su ofensiva relámpago al interior de Irak y se apoderó de una tercera parte del país.

También pone en duda la estrategia de las autoridades estadounidenses de que los ataques aéreos sean el único apoyo del que dependan las fuerzas iraquíes para expulsar a los extremistas.

Fuerzas iraquíes y curdas con apoyo de los ataques aéreos de Estados Unidos han liderado avances contra el grupo EI, como la recuperación de Tikrit, una ciudad en el norte del país.

Pero los progresos han sido lentos en Anbar, una provincia suní donde reina un profundo descontento con el gobierno, de liderazgo chií, y donde las fuerzas estadounidenses lucharon durante años para repeler una fuerte insurgencia. Los soldados americanos libraron algunas de sus batallas más sangrientas desde la guerra de Vietnam en las calles de Ramadi y Faluya.

AP RADIO
Update hourly