SANTIAGO DE CHILE (AP) — Un martes de 2014, cuando Sebastián Piñera le entregaba la presidencia de Chile a Michelle Bachelet, no imaginaba que cuatro años más tarde volvería a estar cerca de pisar La Moneda.

Magdalena, la hija mayor del multimillonario expresidente, dice que él no pensaba regresar a la primera línea y que la decisión fue muy debatida en la familia. Sin embargo, aceptó porque en el sector que representa no se levantó ningún líder con suficiente fuerza. Ahora Piñera no sólo cuenta con el apoyo de los conservadores y la centroderecha chilena, sino que es el candidato con mayor respaldo de los votantes: según encuestas recientes, lo avala el 44% de la población y por debajo de él, con 19% de las preferencias, se ubica el oficialista Alejandro Guillier.

Según Magdalena, su padre escuchó a la ciudadanía y tanto ésta como algunas agrupaciones políticas pedían que volviera.

A Piñera lo apoya Chile Vamos, una coalición integrada por la centroderechista Renovación Nacional (RN) y la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), así como por otras colectividades pequeñas. Aunque ambos partidos fueron el sustento político de la dictadura del general Augusto Pinochet entre 1973 y 1990, Piñera nunca ocupó un cargo durante el régimen y por el contrario ha dicho que se opuso a Augusto Pinochet cuando éste trató de prorrogar su mandato durante una década adicional a finales de los años de 1980.

Piñera _un ingeniero comercial de 67 años_ domina temas económicos y posee una mente privilegiada para recordar números: cuando lo entrevistan sobre temas diversos logra recordar porcentajes de crecimiento, inversiones, número de empleados de diversos sectores y cifras de alumnos de planteles superiores, entre otros.

Al menos en público, parece un hombre que siempre busca estar informado y con frecuencia se le ve estudiando legajos de papeles y carpetas. Además, su escritorio está siempre lleno de documentos. “Con su lápiz Bic rojo, negro y su regla, y siempre está leyendo, estudiando. Es una persona que sabe que no sabe todo”, cuenta su hija Magdalena.

Piñera sabe cómo sacar partido a sus certezas. Para volver a contender, lo primero que promovió entre votantes y medios de comunicación fue su trayectoria. “Yo aprendí mucho siendo presidente y espero que esa experiencia sirva para hacer un gobierno que corrija muchos de los errores que cometimos”, dijo durante una entrevista a una televisora local.

Además, aunque aún no se han llevado a cabo los comicios, ya tiene las primeras medidas que adoptaría al inicio del que sería su segundo mandato. “Llevamos cuatro años con la inversión cayendo” aseguró a la misma televisora, y agregó que hay 40.000 millones de dólares de proyectos de inversión paralizados por una “torpe burocracia”.

Precisó que su equipo económico identificó 49 proyectos que suman 47.000 millones de dólares _que por diversos trámites no han seguido adelante_ y dijo que inversiones por otros 40.000 millones de dólares están en tramitación en el Sistema de Evaluación Ambiental y buscará acelerarlos.

Durante su gestión podría esperarse un viraje en el apoyo a temas como matrimonio igualitario con derecho a adopción, impulsado en el Congreso por Bachelet. Piñera, como político conservador, ha manifestado que el matrimonio debe llevarse a cabo entre un hombre y una mujer y que lo mejor para los niños es tener una familia con un padre y una madre. Y aunque Bachelet logró despenalizar el aborto en tres causales, Piñera se opuso a la reforma mientras fue presidente y ahora la ultraconservadora UDI ha sugerido que buscaría introducir cambios en la ley de aborto para modificar el acompañamiento psicológico brindado a una mujer o adolescente interesada en practicarse el procedimiento.

Antes de volcarse a la política y convertirse en uno de los hombres más ricos de Chile _según la revista Forbes, su patrimonio bordea los 2.700 millones de dólares_ Piñera trabajó en organismos internacionales y en 1977 migró al sector privado, donde empezó a trabajar como asesor. Posteriormente incursionó con éxito en el mercado inmobiliario y obtuvo la representación para Chile de las tarjetas de crédito VISA, Mastercard y creó Bancard S.A.

Entre 1990 y 1998 fue senador por el RN, partido que luego presidió, y comenzó una vida dedicada a los negocios y a la política que se ha prolongado por más de un cuarto de siglo.

Durante su presidencia entre 2010 y 2014 entregó voluntariamente la administración de sus negocios en Chile a cuatro administradoras de fondos de inversiones. Ahora, si gana, por ley deberá volver a entregar la administración de sus negocios y anticipó que su esposa e hijos harán lo mismo aunque no estén forzados a hacerlo.

Al término de su gobierno, Chile registró un crecimiento económico en torno al 5%, un aumento salarial real de 4% y se generó un millón de empleos, para lo que influyó el terremoto de magnitud 8,8 en 2010 debido a que en sólo dos semanas reactivó la construcción para reparar miles de estructuras.

Según el analista político de la Universidad de Santiago de Chile, Marcelo Mella, una de las razones que lo encaminan al triunfo es el incumplimiento de Bachelet de varias de sus promesas más importantes, como crear una Asamblea Constituyente para hacer una nueva Constitución, una reforma tributaria que dejó a la mayoría insatisfechos y la parcialidad de las reformas educacionales.

Esta es la tercera carrera presidencial de Piñera. En 2005 perdió en segunda vuelta con Bachelet y en 2009 ganó con un 51% al oficialismo.