BUENOS AIRES (AP) — El mayor sindicato de docentes inició el lunes una huelga nacional de 48 horas en reclamo de un incremento salarial en un escenario de creciente tensión entre el presidente Mauricio Macri y el movimiento obrero argentino.

Varios millones de niños no asistieron a clase en más de una docena de provincias dejando sin efecto el inicio del ciclo escolar durante una jornada de huelga encabezada por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) que incluyó una movilización masiva de docentes de esa y otras organizaciones sindicales hacia el Ministerio de Educación.

Los docentes exigen aumentos por encima de los máximos que ha fijado el gobierno, como 12% en la capital argentina y 15% en la provincia de Buenos Aires, la mayor del país.

Los maestros piden la reapertura de una negociación salarial a nivel nacional si topes. La discusión se ha agudizado en los últimos días en el distrito bonaerense y en la capital, mientras que algunos pocos gobiernos provinciales lograron sellar un acuerdo con los sindicalistas.

Roberto Baradel, secretario general de Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires y uno de los dirigentes más combativos, dijo a The Associated Press durante la manifestación que “es una vergüenza porque nos quieren dar aumentos por debajo de la inflación”. En 2017 el costo de vida cerró en alrededor de 25%.

“Además la mayoría de los salarios iniciales establecidos están por debajo de la línea de pobreza. El gobierno considera la educación un gasto y no una inversión”, agregó el gremialista, para quien Macri ha dado la espalda a la educación pública y defiende la privada.

Según los convocantes, el paro tiene una adhesión del 85% en los distritos donde se desarrolla, sobre todo en el sector público.

Macri dijo por su parte en la provincia norteña de Corrientes, donde sí comenzaron las clases, que existe un “enorme desafío” para mejorar la educación pública y cuestionó “los resultados de la prueba Aprender (un test de evaluación de la calidad educativa) que nos demostraron que estamos con problemas graves porque la calidad no es la que todos soñábamos”. El mandatario -muy crítico con los docentes del sector público- afirmó días atrás que “no nos podemos acordar de la educación” sólo cuando se discuten salarios.

El paro encabezado por CTERA fue acompañado parcialmente por el sindicato de docentes del sector privado, mientras que otros gremios se movilizaron pero decidieron por ahora no convocar huelgas.

El gobierno considera que las autoridades provinciales deben negociar con los docentes los salarios pero los gremios señalan que existen brechas significativas de sueldos entre unos distritos y otros.

El reclamo de los docentes es uno de tantos en un año que apunta a ser de creciente conflictividad social.

El gobierno de Macri, un conservador que asumió el poder hace más de dos años, considera que los incrementos salariales no deben estar por encima de la meta de inflación de 15% para este año, lo que es rechazado por los sindicatos de distintos sectores que advierten que economistas privados prevén un aumento del costo de vida de al menos 20%.

La puja salarial se produce en medio de políticas de ajuste que han incluido el aumento de tarifas de los servicios de transporte, luz y agua y que han repercutido en el bolsillo de los trabajadores.

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La periodista de AP en Buenos Aires Almudena Calatrava colaboró en esta nota.