NACIONES UNIDAS (AP) — El embajador británico en la ONU pidió el viernes que se impongan sanciones contra Siria luego de que investigadores internacionales declararon al gobierno sirio responsable por un ataque con gas sarín que mató a 90 personas en abril.

Pero no estaba claro qué medida conseguiría el respaldo del principal aliado de Damasco, Rusia, que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad y que ha tachado las conclusiones de los expertos de incongruentes y poco convincentes. Y aunque el enviado británico Matthew Rycroft dijo que el Consejo necesita “imponer rendición de cuentas”, su contraparte francesa se centró en buscar posiciones comunes en un asunto que ha generado una ola de vetos rusos.

El ataque contra la ciudad siria de Khan Sheikhoun desató indignación en todo el mundo y dio pie a un ataque aéreo estadounidense días más tarde contra la base aérea de Shayrat, desde donde se originó el ataque, según Washington. El gobierno sirio ha negado responsabilidad.

Pero el nuevo reporte de los investigadores, obtenido el jueves por The Associated Press, dice que los expertos “confían” en que Damasco lanzó el ataque, sobre la base de fotos, videos e imágenes de satélite, además de estudios de restos de municiones. El informe fue elaborado por el llamado Mecanismo Investigador Conjunto (JIM, por sus siglas en inglés), establecido por la ONU y la Organización de Prohibición de Armas Químicas para determinar la responsabilidad por ataques químicos en Siria.

El reporte culpa además al grupo Estado Islámico por un ataque con gas mostaza perpetrado en septiembre en Um Hosh, en la provincia de Alepo.

A la luz de las conclusiones, el embajador Rycroft dijo el viernes que el Consejo de Seguridad tiene que cumplir su promesa en el 2013 de responder a cualquier ataque químico en Siria con el uso de un capítulo de la carta de la ONU que generalmente resulta en sanciones.

"Corresponde ahora al Consejo de Seguridad responder a esas conclusiones y hacer justicia”, dijo, y llamó a las autoridades rusas a “encontrar su brújula moral y sumarse al resto del Consejo de Seguridad en la respuesta a este uso de sarín por el régimen y asegurarse, de una vez por todas, de que los responsables son castigados”.

También el viernes, el máximo responsable de Derechos Humanos de la ONU dijo que el asedio del gobierno sirio a los suburbios de la capital es “un escándalo” y exigió que se permita la entrega de suministros médicos y alimentos a los civiles sitiados.

Los habitantes de los suburbios de Ghouta Oriental afrontan una “emergencia humanitaria” pese a una tregua negociada en abril para facilitar la ayuda, afirmó en un comunicado Zeid Ra’ad al-Hussein.

Las imágenes que circulan de niños con grave malnutrición en Ghouta son “estremecedoras”, señaló.

El gobierno sirio suele bloquear la entrega de ayuda de emergencia de Naciones Unidas. La última vez que la ONU pudo llegar a Ghouta Oriental fue hace un mes, cuando entregó suministros para 25.000 personas, a pesar de que se estima que allí viven 350.000 personas necesitadas.

Los habitantes sobreviven con mercancías de contrabando, pagando extorsiones a caciques y comerciantes locales. Dos niños han muerto de hambre en la zona en los últimos dos meses, según activistas.