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Obama aviva el debate sobre neutralidad de la red

November 11, 2014

SAN FRANCISCO, California, EE.UU. (AP) — Digamos que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, logra su objetivo y los proveedores de conexión a internet de alta velocidad se ven gobernados por las mismas normas impuestas a las empresas de telefonía hace 80 años.

Según la voz que uno escuche, las normas podrían impulsar innovación futura y crear empleo, o sofocar la innovación y destruir empleos. El polémico y a menudo confuso debate se intensificó ahora que Obama entró en la refriega.

La posición de Obama pretende proteger la “neutralidad de la red”, la idea de que cualquier persona con una conexión a internet debería tener un acceso igual a todo el contenido legal en la red. La idea sirvió como uno de los pilares para construir internet, pero su futuro ha estado en el limbo desde enero, cuando un tribunal invalidó unas normas de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) diseñadas para tratar por igual todo el tráfico de datos.

La FCC ya está elaborando un nuevo marco regulatorio y no está obligada a seguir la línea de Obama. Sin embargo, la opinión del presidente eleva la presión política sobre el presidente de la FCC, Tom Wheeler, y otros cuatro comisionados que tomarán la decisión final. No hay fecha límite, pero algunos expertos creen que se anunciará una decisión este año.

EL ARGUMENTO A FAVOR DE REGULAR A LOS PROVEEDORES DE INTERNET COMO RECURSOS BÁSICOS

Obama cree que adoptar estas normas de la era de la Depresión es la mejor forma de conservar una internet “libre y abierta” que dé a todos en Estados Unidos el mismo acceso a cualquier sitio web que aloje contenido legal, como videos, música, fotos, redes sociales, correo electrónico o mapas.

Introducir esas normas daría poder a Washington para impedir que poderosas proveedoras de servicios en línea como Comcast, Verizon y Time Warner Cable controlen el tráfico de internet como convenga a sus intereses financieros. Esta premisa asume que los proveedores de servicios, dejados a su aire, crearían un sistema de dos velocidades que dividiría el tráfico en rápido y lento. Sólo las empresas más ricas podrían pagar el peaje extra para garantizar que su contenido estuviera en esas vías rápidas, según esta hipótesis.

“Es de una importancia histórica que internet abrace la libertad para todos, en lugar del beneficio para unos pocos”, afirmó Ed Black, presidente de la Asociación de Industria Informática y de Comunicaciones, un grupo empresarial que representa a muchas empresas de tecnología como el líder en búsquedas Google Inc. y el líder en redes sociales Facebook Inc.

Además, los grandes proveedores de televisión por cable que también venden servicios de internet de alta velocidad podrían disminuir la calidad y la experiencia de usuario de servicios que sólo ofrecen video, como Netflix y Hulu, que podrían competir por sus clientes.

Netflix Inc., que tiene 37 millones de suscriptores en Estados Unidos, lidera la campaña de regular a los proveedores de servicios de internet como a los de suministros básicos.

Si el principio de la neutralidad de la red no se hubiera mantenido durante los últimos 20 años, sus defensores afirman que los empresarios podrían haberse visto disuadidos de desarrollar una amplia gama de servicios en línea que han creado millones de empleos y miles de millones de dólares en riqueza. Según esta teoría, conservar la neutralidad de la red dará trabajo a más gente y permitirá ganar dinero a más inversores.

EL ARGUMENTO EN CONTRA DE REGULAR A LOS PROVEEDORES DE INTERNET COMO RECURSOS BÁSICOS

Si Washington se convierte en el policía de tráfico de internet, los proveedores de servicios afirman que no tendrían incentivos a seguir invirtiendo en proyectos que mejorasen sus redes y expandirse a zonas con poco o ningún acceso de alta velocidad. Eso supondría menos innovación y amenazaría millones de empleos, según las empresas de cable y telecomunicaciones que defienden la idea de que haya poca o ninguna regulación.

Adoptar la estrategia de Obama “amenazaría millones de empleos y una diversa gama de accionistas”, advirtió Broadband for America, un grupo del sector.

Además, los proveedores de conexión a internet consideran que sería injusto introducir normas que les impidieran recuperar los costes de conectar a servicios que consumen mucho ancho de banda, como Netflix, que supone en torno a un tercio del tráfico de internet en Estados Unidos durante los fines de semana y las tardes. Netflix ya paga a Comcast, Verizon y AT&T una cuota no especificada por una conexión más directa a sus redes, un acuerdo que se volvería innecesario si la FCC adopta las recomendaciones de Obama.

Además, introducir más regulación sujeta a una norma de una era drásticamente diferente también amenaza con sumir a internet en más burocracia e interferencias. La Ley de Telecomunicaciones de 1934 sería la base de la neutralidad de la red, tal como la presentó Obama, y no está claro cuánto se actualizaría del texto. Broadband for America comparó la propuesta de Obama con los esfuerzos de los gobiernos de China y Rusia por imponer mayor control sobre internet.

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