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Investigación AP: Proveedor de pescado engaña a clientes

June 13, 2018
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Rodeados de hielo, pesqueros comerciales están atracados en la baía de Montauk, Nueva York, el 7 de enero del 2018. (AP Foto/Julie Jacobson)

MONTAUK, Nueva York, EE.UU. (AP) — Proveedores de comidas tuitearon la foto de aperitivos de sashimi servidos a 700 comensales en el baile de toma de posesión del gobernador de Washington el año pasado. Se les dijo que era atún de Montauk.

Pero era un engaño. Era el medio del invierno y no había llegado ningún cargamento del atún claro a ese pueblo pesquero en Nueva York.

Una investigación rastreó la cadena de suministros del distribuidor nacional Sea to Table (Del mar a la mesa) a otras partes del mundo, donde pescadores describieron condiciones de trabajo similares a la esclavitud, sin atención a la fauna marina.

En una industria pesquera global plagada por engaños, los consumidores conscientes pagan precios altos por lo que consideran son pescados y mariscos locales, sosteniblemente capturados. Pero en ese creciente mercado nicho, las compañías pueden esconderse detrás manejos turbios, lo que dificulta conocer el historial de un pescado.

Sea To Table dijo que, trabajando directamente con 60 puertos pesqueros en las costas de Estados Unidos, garantizaba que sus productos eran locales, silvestres y rastreables _ en ocasiones al pescador específico.

La compañía, basada en Nueva York, creció rápidamente en el movimiento de comida sostenible. Aunque les dijo a los inversionistas que tuvo 13 millones de dólares en ventas el año pasado, esperaba crecer a 70 millones para el 2020. El distribuidor se ganó el respaldo del Acuario de Monterey, California, y atención de revistas como Bon Appetit, Forbes y muchas más. Entre su clientela estaba el chef Rick Bayles, los restaurantes Roy, universidades y servicios de entrega a domicilio como HelloFresh.

Como parte de la investigación, los reporteros monitorearon el mayor mercado de pescados y mariscos en Estados Unidos, siguieron camiones y entrevistaron a pescadores que trabajaban en tres continentes diferentes. Tomaron fotos usando cámara rápida en la bahía de Montauk, que mostraron que ningún barco estaba atracando. La AP además arregló para que un chef hiciese un pedido de pescado por 500 dólares “enviado directamente del puerto de atraque a la mesa”, pero el barco listado en el recibo no había estado allí en dos años.

Análisis preliminar de ADN indicaron que el pescado muy probablemente provino del Océano Índico o del área centro occidental del Pacífico. Existen limitaciones en la información porque el uso de marcadores genéticos para determinar el origen de especímenes es aún una ciencia nueva, pero expertos dicen que los prometedores estudios serán empleados muy pronto para combatir la actividad ilegal en la industria.

Algunos de los muelles asociados con Sea To Table en ambas costas, resulta ser, no eran muelles. Eran mayoristas o mercados, llenos de importaciones.

El distribuidor, además, ofreció peces de granjas acuícolas, fuera de temporada o pescados ilegalmente.

“Es triste saber que eso es lo que ocurre”, dijo el chef Bayless, anfitrión de una serie televisiva de cocina en PBS. Había trabajado con Sea to Table porque le gustaba estar conectado directamente con pescadores.

Otros clientes que respondieron a pedidos de la AP dijeron que se sentían frustrados y confundidos.

El dueño de Sea To Table, Sean Dimin, recalcó que tiene prohibido a sus abastecedores enviarles importaciones a los consumidores y añadió que los violadores de esa política serían despedidos.

“Nos tomamos el asunto muy seriamente”, dijo.

Dimin dijo además que les informó claramente a los chefs que algunos pescados cuyas etiquetas decían que acababan de llegar a un puerto fueron capturados y traídos de otros estados. Pero los clientes negaron eso y las autoridades federales dicen que las etiquetas eran engañosas.

La investigación de la AP se centró en el atún porque el abastecedor de Sea to Table en Montauk, la Bob Gosman Co., les estaba ofreciendo a chefs atún claro todo el año, pese a que las autoridades federales dijeron que no hubo cargamentos que llegasen a ningún puerto del estado.

Parte de los suministros extranjeros de Gosman provinieron de Land, Ice y Fish, en Trinidad y Tobago.

La AP entrevistó y revisó quejas de más de una decena de pescadores indonesios que dijeron que ganaban apenas 1,50 dólares por día, trabajando 22 horas diarias, en barcos que llevaban atún claro al complejo de Land, Ice and Fish.

″Éramos tratados como esclavos”, dijo Sulistyo, un indonesio que trabajó en uno de esos barcos y dio solamente un nombre, por temor a represalias. “Nos tratan como robots, sin conciencia alguna”.

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Los periodistas de la AP Julie Jacobson en Nueva York y Niniek Karmini en Yakarta, Indonesia, contribuyeron.

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