BASORA, Irak (AP) — La sensación de calma regresó el domingo a la ciudad de Basora, en el sur de Irak, tras una semana de protestas violentas debido al desempleo y deficientes servicios públicos que dejaron al menos 15 muertos y pusieron en jaque la estabilidad de la región rica en petróleo.

Soldados enviados de Bagdad han reforzado a la policía, mientras que oficinas públicas y mercados reabrieron después de una noche tranquila. Muchos trabajadores municipales salieron a limpiar las calles y recoger escombros que quedaron tras los enfrentamientos.

La región petrolera y otras ciudades en el corazón chií del país, en el sur, han sido convulsionadas por las protestas más serias en años. La gente se queja quejado de los apagones, agua potable sucia y creciente desempleo.

En días recientes, manifestantes han atacado oficinas públicas, sedes de partidos políticos y el consulado iraní. Muchos dicen que sus problemas derivan de la gran influencia de Irán, país colindante, en la política iraquí y están pidiendo cambios radicales.

El sábado, un portavoz de una alianza de poderosos milicianos chiíes, muchos de ellos respaldados por Irán, prometió responder contra "aquellos que están llevando a cabo actos de fuego y sabotaje". El comandante local, conocido como Abu Yasser al-Jaafari, dijo que la falta de respuesta hasta ahora no debe de ser tomada como señal de debilidad.

Horas después, soldados del gobierno con máscaras y uniformes de combate fueron enviados a la ciudad, establecieron puntos de control y recorrieron por el centro de la ciudad en camionetas pickup negras con armas pesadas montadas. Fuerzas de seguridad en Humvees se ubicaron en intersecciones.

____

El reportero de The Associated Press Sinan Salaheddin contribuyó desde Bagdad.