LONDRES (AP) — La viceprimera ministra de Irlanda renunció el martes para evitar una votación parlamentaria que habría causado el desplome del gobierno y forzado una elección adelantada en un momento crucial de las negociaciones del Brexit.

Frances Fitzgerald renunció horas antes de que los parlamentarios votaran sobre una moción de censura contra ella, presentada por el partido opositor Fianna Fail.

Fitzgerald dijo que renunciaba para "evitar una elección general indeseada y potencialmente desestabilizadora en este momento crítico".

Fianna Fail quería la destitución de Fitzgerald por su involucramiento en un escándalo policial. Líderes opositores acusan al gobierno previo, en el que Fitzgerald era ministra de Justicia, de no defender a un informante que expuso la corrupción en la fuerza policial del país.

Dicen que mensajes electrónicos revelados recientemente muestran que Fitzgerald conoció de los esfuerzos de altos mandos para desacreditar al informante antes que lo que ella admitió previamente.

El partido Fine Gael, en el gobierno, respaldó a Fitzgerald, quien negó las acusaciones, pero en una declaración el martes dijo que había decidido "dar prioridad a los intereses nacionales sobre mi reputación personal".

Si Fitzgerald no hubiera renunciado, el gobierno de minoría del premier Leo Varadkar casi seguramente habría perdido la votación.

La renuncia evitó una crisis inmediata, pero ha debilitado al gobierno de cinco meses de Varadkar, que depende del respaldo de Fianna Fail para ganar votos en el Parlamento.

Se produce en un momento delicado en el proceso del Brexit. Los líderes de la UE decidirán en una reunión el 14 y 15 de diciembre si existes suficientes avances para comenzar las discusiones sobre las relaciones futuras de Gran Bretaña con el bloque.

Una de las barreras claves en el proceso es la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Varadkar está presionando a Gran Bretaña para que explique detalladamente cómo puede mantenerse la actual frontera irlandesa libre de aduanas y otras barreras cuando el Reino Unido salga de la UE, con Irlanda aún como miembro.

La frontera de 500 kilómetros (310 millas) será la única frontera terrestre de Gran Bretaña con la UE. Cualquier obstáculo al libre movimiento de personas y bienes a través de la frontera tendría consecuencias negativas para las economías de ambas partes y para el proceso de paz en Irlanda del Norte.