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Indígenas se incorporan a la política en Brasil

October 5, 2018

Tres candidatos indíganas a cargos públicos por el Partido Socialismo y Libertad (de izq a der, Airy Gaviao, Junior Xukuru y Sonia Guajajara) conversan antes de un acto en Cailandia, barrio de Brasilia, el 15 de septiembre del 2018. (AP Photo/Eraldo Peres)

SAO PAULO (AP) — La cantidad de indígenas que se postulan a cargos públicos ha aumentado significativamente este año en Brasil, en buena medida porque temen que su cultura y sus tierras corran más peligro que en mucho tiempo.

Al menos 120 candidatos indígenas participarán en las elecciones del domingo, buscando cargos a nivel estatal y nacional. Si bien son un pequeño porcentaje de los más de 25.000 candidatos que hay en total, esa cifra representa un aumento del 60% en relación con los indígenas que se postularon a cargos públicos en las elecciones del 2014, el primer año en que las autoridades recabaron información acerca del origen étnico de los candidatos.

“Estamos cansados de ser invisibles. Cansados de que otros hablen por nosotros. Queremos tener una voz propia”, dijo Airy Gaviao, candidata indígena a la legislatura local en la capital Brasilia.

Solo un indígena ha llegado al Congreso: Mario Juruna, de la tribu xavante, sirvió un mandato en la década de 1980. No está claro si hay algún candidato capaz de poner fin a esa sequía, aunque el malestar generalizado con las clases dominantes puede favorecer a los candidatos que no pertenecen a esas clases.

Menos del 1% de los brasileños --unas 790.000 personas-- pueden considerarse indígenas, ya que la mayor parte de esa población murió a causa de las enfermedades y la opresión que trajeron los colonizadores europeos y los esclavos africanos, cuyos descendientes constituyen hoy la mayor parte de la población.

Muchas de las más de 300 tribus indígenas viven en los márgenes de la sociedad. Algunos en reservas aisladas en las que llevan vidas parecidas a las de sus ancestros, otros en barrios pobres de las ciudades. En conjunto, son más pobres y tienen menos educación que el resto de la población y enfrentan prejuicios constantemente.

Los indígenas, no obstante, han estado desempeñando un papel más importante en la cultura desde el retorno de la democracia en los años 80. La creciente participación en la política puede ser resultado de políticas que fijaban cuotas y becas, que facilitaron el acceso de esta población a las universidades a mediados de los años 2000, de acuerdo con Luis Roberto de Paula, antropólogo social que ha estudiado el tema.

Refleja asimismo el temor de que sus culturas y sus tierras estén seriamente comprometidas. Muchas tierras indígenas son fértiles, tienen bosques de especies nativas y minerales, y son codiciadas por agricultores, taladores de árboles y empresarios del sector minero, que quieren explotarlas, a veces por la fuerza.

“No podemos evitar que nuestras comunidades sean invadidas. Hemos visto que el estado no nos representa a ningún nivel”, declaró David Karai Popygua, de 30 años, maestro y líder de Tierra Indígena Yaraguá, un grupo de asentamientos tradicionales en las afueras de Sao Paulo. “Es por ello que necesitamos participar en las elecciones”.

Si bien las necesidades de los indígenas nunca han sido tomadas muy en cuenta por los gobiernos anteriores, la Coalición de Pueblos Indígenas de Brasil acusó al gobierno del presidente Michel Temer de los peores agravios en 30 años. A los activistas indígenas les preocupa sobre todo un decreto reciente que según ellos hará que sea casi imposible aprobar los reclamos de tierras pendientes.

Muchos temen que la situación empeore. El favorito de las encuestas para las elecciones presidenciales del 7 de octubre, el derechista Jair Bolsonaro, dijo que no reconocerá más reclamos indígenas si es elegido.

Si bien el compañero de fórmula de Bolsonaro, el general retirado Hamilton Mourao, se describe a sí mismo como indígena, es más conocido por su carrera militar. Y escandalizó a muchos indígenas al decir que el país había heredado la “indolencia” de los pueblos nativos.

Otra candidata a la vicepresidencia, Sonia Guajajara, ha defendido las necesidades de los indígenas, pero su pequeño Partido Socialismo y Libertad tiene escasas esperanzas de ganar algo más que unas pocas bancas en el Congreso y en las legislaturas estatales.

La constitución de 1988 reconoció los derechos de los indígenas a sus tierras ancestrales y dispuso que se demarcasen oficialmente esas tierras en un plazo máximo de cinco años. Pero nunca se completó el proceso, en parte por la burocracia y también por la resistencia de los sectores agrícola, minero y otros intereses comerciales.

Más de un millón de kilómetros cuadrados (405.000 millas cuadradas) han sido designadas territorio indígena y los nativos reclaman otros 105.000 kilómetros cuadrados (40.500 millas cuadradas) sobre las que todavía no hubo un pronunciamiento, según el Instituto Socioambiental, una agrupación no gubernamental que trabaja en temas del medio ambiente y los derechos humanos.

Bolsonaro y legisladores del bloque rural que representa a los grandes terratenientes en el Congreso afirman que la demarcación de tierras indígenas impide el desarrollo económico de esas regiones.

Los defensores de la demarcación aducen que esa es precisamente la idea: que las tierras sean propiedad del gobierno nacional para uso exclusivo de los pueblos indígenas y estén mejor protegidas de la degradación y la deforestación.

El año pasado 70 personas murieron en conflictos por la tierra, la mayor cantidad desde el 2003, de acuerdo con la Comisión de Tierras Pastorales, organización no gubernamental que estudia la violencia.

Ahora, una serie de escándalos de corrupción ha hecho perder la fe en la democracia, ha aumentado las divisiones partidistas y ha desatado una ola de irritación y de llamados a renovar la cúpula dirigente, todos estos factores que podrían beneficiar a los candidatos indígenas, quienes tienden a ser nuevos en la política y no están manchados por los escándalos, según señaló Junior Xukuru, candidado indígenas a la cámara baja.

Los candidatos indígenas han tenido algunos éxitos a nivel local y 136 salieron airosos en elecciones municipales en el 2016, incluidos siete alcaldes. Pero es crucial llegar al Congreso nacional, de acuerdo con Juliana Cardoso, hija de un dirigente de la agrupación indígena Terena.

“En el actual momento político, todo paisano sabe que tenemos que llegar al Congreso”, manifestó Cardoso, quien se postula a la cámara baja. “Estamos sufriendo. Estamos muriendo. No podemos pasar la cultura de nuestros ancestros a nuestros hijos”.

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El periodista de la Associated Press Víctor Caivano colaboró en este despacho.

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