LA MALBAIE, Canadá (AP) — El presidente estadounidense Donald Trump llegó el viernes a la cumbre del Grupo de los Siete, en medio de una creciente disputa comercial con sus aliados e insistiendo en que Rusia sea admitida de nuevo.

Trump se sumó a los líderes de los países más industrializados del mundo en un idílico poblado turístico canadiense tras días de creciente conflicto por los nuevos aranceles que Estados Unidos impuso a las importaciones de acero y aluminio. Ante las mordaces críticas de sus cada vez más desilusionados aliados, él contraatacó sin amedrentarse por el creciente clamor global.

“Miren, todos estos países han estado aprovechándose de Estados Unidos en el comercio”, les dijo Trump a los reporteros a su salida de la Casa Blanca, donde volvió a repetir sus quejas sobre los déficits en la balanza de pagos y los aranceles. “Tenemos que enderezar las cosas”.

Sin embargo, el mandatario sí intentó apaciguar las tensiones tras su llegada. Bromeó con el primer ministro Justin Trudeau, diciendo que el mandatario canadiense había “accedido a eliminar todos los aranceles y todas las barreras comerciales”. E hizo énfasis en su “buena relación” con el presidente francés Emmanuel Macron, con el que dijo en ocasiones tiene una “pequeña prueba” en lo que respecta al comercio, pero pronosticó un desenlace positivo.

Aun así, las diferencias básicas siguieron siendo evidentes. Trump volvió a protestar airadamente por los déficits comerciales con otros países y repitió que podría entablar negociaciones con Canadá y México por separado para remplazar el TLCAN.

Ambas partes indicaron que había algo de progreso en las negociaciones del TLCAN. La portavoz de la Casa Blanca Sarah Huckabee Sanders dijo que estaban “cerca de un acuerdo”, aunque añadió que también se discutía un acuerdo bilateral. Un funcionario canadiense dijo que los mandatarios hablaron sobre acelerar las conversaciones.

Macron dijo que había habido discusiones “abiertas y directas” sobre comercio, y añadió que pensaba que había una manera de llegar a un arreglo benéfico para ambas partes, aunque no se dieron detalles.

Antes de llegar a la cumbre, la cual algunos insinuaron podría convertirse en “G6 más uno” a causa de Trump, el mandatario estadounidense echó leña al fuego al preguntar por qué Rusia fue excluida.

“Deberían permitir el regreso de Rusia porque deberíamos tener a Rusia en la mesa de negociaciones”, declaró Trump.

Rusia quedó fuera del grupo internacional en 2014 como sanción por la anexión rusa de la península ucraniana de Crimea y por el apoyo del presidente Vladimir Putin a los separatistas pro rusos en Ucrania.

En Estados Unidos, el fiscal especial Robert Mueller investiga si la campaña de Trump se coludió con Rusia para inclinar la elección presidencial de 2016 a su favor.

La ministra de Relaciones Exteriores de Canadá Chrystia Freeland dijo que el tema de Rusia “no se ha planteado en la mesa del G7”, aunque dijo que ha habido “algunas conversaciones directas en reuniones bilaterales”. Agregó que “no hay argumentos para que Rusia regrese al G7”.

A pesar de las tensiones, Trump fue recibido cordialmente por Trudeau. Los otros países que integran el G7 son Francia, Italia, Japón, Alemania y Gran Bretaña. La Unión Europea también asiste.

Trump llegó tarde y partirá anticipadamente el sábado para dirigirse a Singapur para su reunión con el líder norcoreano Kim Jong Un. El viernes participó en los rituales del G7, como la recepción formal del anfitrión, una foto grupal frente al río St. Lawrence y un almuerzo de trabajo.

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Los periodistas de The Associated Press Zeke Miller, Ken Thomas, Jill Colvin y Darlene Superville en Washington, Sylvie Corbet en París y Jim Heintz en Moscú contribuyeron a este despacho.