WASHINGTON (AP) — Los agentes federales y los fiscales en Arizona cometieron varios errores en su investigación de un estadounidense sospechoso de traficar componentes para granadas a México, entre ellos el no haberlo arrestado cuando había evidencia más que suficiente para hacerlo, dijo el jueves el inspector general del Departamento de Justicia.

En su informe, el inspector general señala paralelismos entre la investigación a Jean Baptiste Kingery por parte de la Oficina Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) y la operación "Rápido y Furioso", la cual indagaba el contrabando de armas en la frontera sur y se convirtió en un dolor de cabeza para el Departamento de Justicia. Esas similitudes incluyen la falta de supervisión y la falta de "acción contra los sujetos de las investigaciones".

"Nuestras revisiones de ambos casos concluyeron que, al no actuar, no tomaron en cuenta adecuadamente el riesgo para la seguridad pública en Estados Unidos y México creado por las actividades ilegales de los sujetos", afirma el informe.

En un comunicado, el Departamento de Justicia dijo que en los últimos seis años había tomado "medidas enérgicas" para asegurarse de que los errores en el caso Kingery "no se repitieran".

La dependencia indicó que los oficiales responsables de la operación han dejado el departamento o han sido reasignados. También señaló que el subsecretario de Justicia emitió el año pasado directrices para las fiscalías federales del país sobre "la supervisión de operaciones sensibles".

De acuerdo con el informe, la ATF supo en 2009 que Kingery compraría componentes de granadas a un distribuidor de excedentes militares en internet que los agentes sospechaban serían enviados a México y convertidos en granadas útiles a disposición de cárteles narcotraficantes.

En los meses siguientes, los agentes interceptaron dos envíos de componentes de granadas dirigidos a Kingery. Pero en lugar de arrestarlo por la exportación ilegal, los agentes marcaron los componentes para poder identificarlos después, los entregaron al destinatario e instalaron una operación de vigilancia para determinar si serían llevados a México.

La operación atrajo el escrutinio de la opinión pública en 2011 después que soldados mexicanos que sostuvieron un enfrentamiento con delincuentes hallaron carcasas de granadas con marcas similares a las que hizo la ATF como parte de su investigación.

El informe del inspector general también critica a la fiscalía federal en Arizona por no procesar a Kingery después que fue detenido en la frontera en junio de 2010 mientras transportaba cientos de carcasas y espoletas para granada.

Un fiscal dijo que Kingery no fue arrestado porque la ATF lo quería como informante, aunque agentes de ese organismo dijeron que nunca se utilizó como informante y que los fiscales simplemente se negaron a levantarle cargos en ese momento, de acuerdo con el reporte.

Kingery regresó a México, donde fue arrestado en agosto de 2011. Las autoridades mexicanas lo procesaron por infracciones a la ley contra la delincuencia organizada.

En la operación "Rápido y Furioso", los agentes federales permitieron que armas de fuego adquiridas ilícitamente fueran enviadas a México a fin de rastrearlas hasta los contrabandistas de alto nivel.

Sin embargo, los agentes federales perdieron el rastro de unas 2.000 armas, y muchas de ellos aparecieron en lugares donde se registraron ilícitos tanto en México como en Estados Unidos. Dos de las armas fueron halladas en 2010 en el lugar donde fue asesinado el agente fronterizo Brian Terry cerca de la ciudad de Nogales, Arizona.

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Eric Tucker está en Twitter como: http://www.twitter.com/etuckerAP