BEIRUT (AP) — El ejército iraquí arrebató al grupo Estado Islámico un cruce fronterizo desde Siria el sábado, lo que incrementó la presión sobre los extremistas y acercó un encuentro por primera vez en varios años con las fuerzas sirias y sus aliados que llegaron a la frontera semanas atrás.

Fuerzas tribales y de la policía fronteriza con apoyo de aviones de la coalición liderada por Estados Unidos participaron de la operación para tomar el cruce de al-Waleed, dijo el Comando Conjunto de Operaciones iraquí en un comunicado.

Al-Waleed, en el extremo occidente de Irak, cayó en poder de ISIS en 2015. Los milicianos lograron el control total de la frontera entre Irak y Siria, que juraron borrar para construir su califato.

El avance de las fuerzas iraquíes se produjo casi tres semanas después que las fuerzas paramilitares de Irak _combatientes chiítas estrechamente vinculados con Irán conocidos como las Fuerzas Populares de Liberación_ llegaron al a frontera con Siria en el noreste de Irak.

Fuerzas estadounidenses y la oposición siria controlan la zona de Tanf al otro lado de al-Waleed. A principios de mes, fuerzas del gobierno sirio respaldadas por Irán rebasaron a los asesores estadounidenses y los rebeldes en el cruce de Tanf para establecer su primer vínculo con Irak en varios años. El lado iraquí está en poder de ISIS.

Las fuerzas sirias en la zona se aprestan a marchar sobre posiciones de ISIS hacia el norte, en el valle del río Éufrates.

Por su parte, el ejército de Siria anunció el cese de todas las operaciones de combate en la ciudad de Daraa, en el sur del país, durante 48 horas para apoyar la reconciliación nacional.

El anuncio llega después de que la disputada ciudad registrase algunos de los peores combates en meses. Activistas de la oposición temen que el gobierno de Damasco intente tomar Daraa, donde en 2011 comenzó la guerra civil que asola el país.

Todas las operaciones de combate cesarán a partir de las 12:00 horas del sábado (0900 GMT) durante 48 horas, señaló el Comando General del ejército en un comunicado. El acuerdo de reducción de las hostilidades negociado por Irán, Rusia y Turquía en mayo no mejoró la situación en la ciudad, según activistas. El pacto cubre cuatro zonas de Siria donde los rebeldes luchan contra las fuerzas progubernamentales.

Damasco habla de reconciliación nacional cuando alcanza un acuerdo con pistoleros locales para que cesen su lucha contra el gobierno a cambio de una amnistía. El anuncio del sábado se produjo en medio de conversaciones en marcha en la vecina Jordania que buscan calmar la situación en el sur del país.

Un diplomático occidental dijo en Beirut esta semana que Estados Unidos, Rusia y Jordania mantienen reuniones a puerta cerrada en Amán para detener los combates entre rebeldes y tropas gubernamentales en el sur.

Las tres naciones debaten los límites de la línea de un alto del fuego entre Damasco y los rebeldes, que se espera que forme parte de un acuerdo más amplio que determinará el control de los pasos fronterizos con Jordania, explicó el diplomático, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a informar a los medios de comunicación.

En Raqqa, la autoproclamada capital del grupo Estado Islámico, una fuerza siria respaldada por Estados Unidos avanzó sobre nuevos vecindarios en el este y el oeste de la ciudad y liberó a docenas de civiles atrapados en los combates.

La milicia radical impidió que los civiles huyan de Raqqa, en el norte del país, en un aparente intento de usarlos como escudos humanos.

Con el apoyo aéreo de la coalición liderada por Washington, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por kurdos, lanzaron el pasado 6 de junio una ofensiva para expulsar a los extremistas de la ciudad. Desde entonces, las FDS capturaron al menos tres barrios controlados por EI.

Según un comunicado de las FDS publicado el sábado en redes sociales, sus combatientes entraron en los vecindarios occidentales de Bareed, Hiteen y Qadissiya, además de en Bayatra, en el este.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo activista que monitorea el conflicto sirio desde Gran Bretaña, dijo que 117 civiles murieron y cientos más resultaron heridos en las operaciones aéreas de la coalición desde el inicio de la ofensiva.