NASSAU, Bahamas (AP) — Tiger Woods no podría haber sumado más puntos ante sus dos hijos que cuando los llevó hace poco a ver un partido amistoso del Barcelona en Miami y consiguió que Lionel Messi y Luis Suárez los recibiesen en el vestuario.

Dijo que fue surreal ver el asombro de sus hijos ante esas luminarias del fútbol, sobre todo Messi, su favorito. Woods seguramente pensó en su propio lugar en el mundo cuando le dijo a su hija Sam, “¿no te parece lindo conocer una leyenda viviente?”.

“Sí, vivimos con una”, le respondió la niña.

“Jamás pensé que mis hijos pudiesen comprender lo que hice en el golf porque para ellos yo soy ‘el golfista de YouTube’”, comentó Woods el martes. “Nunca me vieron en acción”.

Su hijo Charlie tenía cuatro años cuando Woods ganó su último título, el 79no de su carrera, en el Bridgestone Invitational del 2013.

“La mayoría de las cosas que vieron de mí son momentos salientes”, indicó Woods. “Quiero que sepan lo que hice toda mi carrera, que vengan a algunos torneos, que los sientan y entiendan un poco más”.

Sus hijos no son los únicos que no conocieron al Woods que dominó el golf como nadie lo hizo.

Justin Thomas, que ya cuenta con un campeonato de la PGA, tenía siete años cuando Woods protagonizó su vibrante duelo con Bob May en el Campeonato de la PGA del 2000 en Valhalla. Lo ganó en el tercer hoyo de un desempate y Thomas se acuerda de la ovación que hubo cuando Woods embocó un putt desde dos metros (seis pies) en el 18vo hoyo para forzar el desempate. Woods dice que ese fue el putt más importante de su carrera.

Ese fue el Woods de los buenos tiempos. El que inspiró a toda una generación a la que ahora trata de vencer. Un jugador que hace tiempo no se ve en los campos.

“Nunca jugué contra esa persona”, dijo Thomas. “Lo único que sé de él como jugador es lo que he visto en los torneos” de los últimos años.

Thomas podrá observar de cerca a Woods a partir del jueves en el Hero World Challenge, donde Woods jugará su cuarto torneo en dos años. Woods lo llamó hace dos semanas y le preguntó si quería hacer pareja con él en la primera ronda.

Nadie sabe qué se puede esperar de Woods, que no compite desde principios de febrero.

Los malos resultados y las lesiones de los últimos años, no obstante, no empañan su leyenda.

Patrick Reed no para de hablar de los tres años de Woods entre 1999 y el 2001, cuando ganó 23 de los 46 torneos en los que participó, incluidos cinco de ocho grandes.

“No solo les ganaba a todos físicamente, los destruía también en el plano psicológico”, afirmó Reed. “Hoy no queda nada de eso. Todos nosotros lo vimos lidiar con lesiones, lo vimos cuando era más vulnerable, cuando trataba de jugar sin estar bien físicamente. Me encantaría volver atrás en el tiempo y poder ver al Tiger del 99 al 01”.

Reed es parte de toda una generación que fue inspirada por Woods.

“Era un jugador muy dominante. Intimida cuando alguien gana tanto. Debía ser deprimente tener que jugar contra él”, expresó el campeón del US Open Brooks Koepka.

Woods sueña con volver a saborear la gloria, pero sabe que es difícil. A menudo dice que “el inexorable paso del tiempo sigue invicto”.

Afirma que ya no tiene dolores en la espalda tras someterse a la última operación. No parece tener impedimentos con su swing y luce fuerte. Pero no es el mismo jugador de los videos de YouTube.

Está a punto de cumplir 42 años y se ha sometido a cuatro operaciones en la espalda y a otras cuatro en su rodilla. Lleva 40 torneos sin victorias en los últimos cuatro años.

¿Puede volver a ser el tipo de los videos?

“No va a ser fácil”, admite. “La verdad, era bastante bueno”.