ATENAS, Grecia (AP) — Tras recibir un amplio servicio de mantenimiento y conservación durante tres meses, un buque de guerra construido hace 107 años regresó el miércoles a su atracadero en Atenas para seguir operando como museo flotante.

Una banda interpretó música, barcos y botes aledaños sonaron sus bocinas y un helicóptero naval sobrevoló el área mientras el Georgios Averof era remolcado suavemente hasta el sitio donde atracaría.

Tres remolcadores jalaron al otrora buque insignia de la Armada griega desde un astillero en Skaramangas, donde se le realizaron las reparaciones con fondos privados, a través del estrecho de Salamis hasta Trocadero en Atenas.

Nombrado en honor del comerciante griego que parcialmente financió el alto costo de la compra del barco, el acorazado de 10.000 toneladas fue construido en un astillero italiano en 1910 y en ese entonces era el buque más temido del mar Egeo.

Fue usado por la Armada griega durante las Guerras de los Balcanes de 1912 a 1913, en las que desempeñó un papel protagónico en enfrentamientos con la Armada turco-otomana. Ayudó a liberar a una serie de islas griegas en el noreste del Egeo y a asegurar el dominio de los buques griegos en el archipiélago.

En la Segunda Guerra Mundial también participó. Estuvo en el puerto egipcio de Alejandría tras la caída de Grecia ante las fuerzas alemanas, y después de la guerra transportó al gobierno griego en el exilio de vuelta a Atenas.

Continuó en servicio hasta 1952 y pasó el siguiente cuarto de siglo anclado en la isla de Poros, hasta que a mediados de la década de 1980 la Armada decidió restaurarlo y usarlo como museo.

El buque de 140 metros (460 pies) de eslora será abierto de nuevo a los visitantes en septiembre.