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FARC pide devolución de restos de guerrilleros

May 26, 2015

LA HABANA (AP) — Las FARC pidieron el lunes que sean devueltos los cadáveres de los guerrilleros que murieron en ataques del gobierno y lamentaron que las últimas ofensivas militares se produjeran mientras las partes discuten un acuerdo para bajar la tensión del conflicto armado.

El encuentro del lunes entre los representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno se produjo en medio de una elevada tensión por el ataque contra campamentos insurgentes y el deceso de 37 guerrilleros la semana pasada.

“Duele constatar que una parte de Colombia se ha acostumbrado a una guerra que dura ya más de 50 años y aún no tiene vencedores ni vencidos”, dijo el grupo rebelde en un comunicado leído a los periodistas por el comandante guerrillero Pablo Catatumbo.

Según Catatumbo, cuyo nombre real es Jorge Torres Victoria, esta “masacre” se produjo cuando se disponían “a anunciarle al país el inicio” de un convenio que los acercara “a un cese al fuego bilateral, a la espera de la firma del definitivo acuerdo de paz”.

Catatumbo no especificó cuáles eran los puntos de ese acuerdo ni hasta dónde la tensión había puesto en riesgo el proceso de paz que negocian en Cuba desde 2012.

Paralelamente, Catatumbo exigió que los cuerpos de los guerrilleros caídos durante los bombardeos sean “entregados con diligencia a sus familiares y que reciban un entierro digno, como lo merece cualquier ser humano”.

En Colombia, según el bando en el que combatan, “los muertos o heridos producidos en idénticas condiciones se presentan por parte del gobierno nacional ante la opinión pública como de primera o de última categoría, como héroes o como villanos, como asesinados o como neutralizados, cuando en realidad no hay muertos que duelan más que otros”, aseveró Catatumbo.

Al respecto, el presidente Juan Manuel Santos dijo que dio la orden de no sepultar más guerrilleros sin identificar porque, según sus palabras, a las familias de ellos también los invade el dolor.

“Los padres de nuestros soldados asesinados y los padres de los guerrilleros muertos son también colombianos, y sus lágrimas son las mismas, no lo olvidemos”, aseguró el gobernante durante el lanzamiento de la Cátedra para la Paz.

En consecuencia, “he dado la orden a Medicina Legal de identificar sus cadáveres y entregarlos a sus familias, como lo han pedido las FARC”, agregó, refiriéndose al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

“No más guerrilleros enterrados como NN (no identificados)”, enfatizó.

El lunes fue la primera vez que las partes se mostraron a la prensa entrando a la sala de negociaciones de La Habana desde el viernes, cuando las FARC anunciaron que levantaban el cese al fuego unilateral que habían anunciado en diciembre.

Poco antes del ataque gubernamental, las partes habían acordado trabajar en conjunto en el desminado de poblaciones rurales en Colombia, uno de los países con mayor cantidad de estos artefactos que, desde la década de 1990, han dejado unas 11.000 víctimas y han sido utilizados por las guerrillas, los paramilitares y los narcotraficantes.

El jefe del equipo negociador del gobierno, Humberto De La Calle, pasó frente a los periodistas sin hacer comentarios.

Hasta la fecha los enviados de Santos y las FARC lograron acuerdos parciales en tres puntos de una agenda previamente establecida de seis: los problemas de la tierra, la participación en política de la guerrilla y el combate al narcotráfico.

Actualmente desarrollan conversaciones sobre las víctimas y su resarcimiento.

En Colombia, el cardenal Rubén Salazar, arzobispo de Bogotá, pidió que el proceso de paz siga adelante.

“Insto a todos, tanto a los negociadores del gobierno como a los negociadores de las FARC, a que no se levanten de la mesa”, dijo Salazar durante una conferencia de prensa el lunes. “Todo lo que ha sucedido en estos días nos hace tomar de nuevo conciencia de cómo... es una guerra de muerte, donde caen tanto personas inocentes de un bando como guerrilleros del otro”.

El cardenal también exigió celeridad en el proceso de paz. “Creo que esto es un campanazo de alerta para que los negociadores tomen conciencia de que no pueden seguir indefinidamente resolviendo las pequeñas diferencias o las enormes diferencias que tengan en la mesa de La Habana, sino atendiendo el clamor de Colombia entera”.

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El corresponsal de The Associated Press en Bogotá, César García, contribuyó a este reporte.

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Andrea Rodríguez está en Twitter como: www.twitter.com/ARodriguezAP

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