PARÍS (AP) — Bajo la imponente torre Eiffel, el sol de agosto brilla sobre el río Sena. Pero las esperanzas de los turistas de subir al amado monumento parisino se frustraron el jueves, en pleno pico de la temporada turística veraniega.

Los empleados de la torre Eiffel están en huelga desde el miércoles, contra la nueva política de acceso turístico al atractivo que, dicen, es responsable de las desmesuradamente largas filas.

Sin embargo, para muchos visitantes cuya estadía es limitada, las largas filas son mejores que simplemente no tener acceso.

El turista alemán Nico Schulze Bilk, quien planeó su viaje a París hace ocho meses, expresó su frustración.

“Es mi primera vez en París y estaba muy emocionado de ver la torre Eiffel y... la ciudad desde arriba, pero ahora está cerrada”, dijo. “Estoy un poco frustrado”.

Caroline Brawand, quien visitaba con su familia desde Suiza, había planeado compartir la vista mágica con su hija por primera vez.

“Estábamos muy decepcionadas porque reservamos con un mes de anticipación para subir al último piso de la torre Eiffel”, dijo. “Al mismo tiempo, comprendemos a los empleados que nos explicaron la situación de las filas”.

Desde el mes pasado, la torre Eiffel ha permitido que la mitad de su boletaje sea reservado con anticipación en horas programadas. Antes, los boletos reservados representaban una quinta parte de las entradas.

Sin embargo, los sindicatos que representan a los aproximadamente 300 empleados de la torre se quejan de que al haber diferentes elevadores según el tipo de boleto, los tiempos de espera son “monstruosos” y la gerencia no ha escuchado sus preocupaciones.

“Ha habido días con esperas de tres horas. Algunos mayores se han desmayado”, dijo el representante del sindicato de la torre Eiffel Denis Vavassori. “Estamos exhaustos y no queremos revivir eso en agosto”.

Unos seis millones de turistas al año visitan la torre Eiffel.