NUEVA YORK (AP) — Crece la brecha entre las empresas estadounidenses y la industria armamentística.

Y la población lo percibe, inundando las redes sociales con mensajes de apoyo o amenazas de boicot.

Cadenas de tiendas grandes como Walmart y Dick’s Sporting Goods están restringiendo la venta de armas. Y varias empresas de envergadura, incluidas MetLife, Hetz y Delta Air Lines, rompieron sus lazos con la National Rifle Association tras la matanza del mes pasado en una escuela de la Florida.

Dick’s dijo el miércoles que dejará de vender fusiles automáticos y prohibirá la venta de todo tipo de armas a personas menores de 21 años. Su director ejecutivo exigió a la NRA, la poderosa organización que defiende los intereses de la industria, que promueva leyes más restrictivas.

Walmart, la cadena de venta al por menor más grande del país, dijo a su vez que no venderá más armas ni municiones a personas menores de 21 años. Ya había suspendido la venta de fusiles AR-15 como el usado en una escuela la Florida para matar a 17 personas en el 2015.

Los anuncios coincidieron en el regreso a clases de los alumnos de la secundaria Marjory Stoneman Douglas High School de Parkland, Florida, por primera vez desde que un adolescente perpetró la masacre hace dos semanas.

“Cuando vimos por lo que estaban pasando los chicos, el dolor de los padres, y los muchachos asesinados en Parkland, sentimos que había que hacer algo”, expresó el presidente y CEO de Dick’s Ed Stack en declaraciones al programa “Good Morning America”, de ABC.

Las medidas de Dick’s y Walmart generaron muchas reacciones, a favor y en contra.

“Este es el momento en que los líderes empresariales de todo el país pueden decidir si quieren ponerse del lado indicado de la historia”, afirmó Shannon Watts, fundadora de Moms Demand Action for Gun Sense in America (Madres Exigen Medidas de Sentido Común sobre las Armas). “Las madres toman la mayor parte de las decisiones sobre los gastos de la familia. Queremos comprar en negocios que se preocupan por la seguridad de nuestras familias, hacer que esto tenga sentido económico”.

Las cadenas de tiendas de artículos deportivos Bass Pro Shops y Gander Outdoors no respondieron a pedidos de comentarios. Tampoco lo hizo la Asociación de Minoristas de Actividades al Aire Libre.

Stack pidió a los legisladores que prohíban la venta de fusiles de combate, los bump stocks (el mecanismo que permite disparar muchas balas en segundos) y los cargadores de alta capacidad, y que aumenten a 21 años la edad mínima para comprar armas. Opinó que también es imprescindible hacer una revisión de antecedentes de los compradores y que se cree un banco de datos con los nombres de todas las personas que tienen prohibido adquirir armas. Planteó asimismo que se suspendan las ventas privadas y que se resuelva una laguna legal que permite vender armas en ferias sin revisar antecedentes.

“Apoyamos y respetamos la Segunda Enmienda” de la constitución (que según los partidarios de la venta libre garantiza el derecho a poseer armas), dijo Stack en una carta. “Y reconocemos el derecho de la gran mayoría de propietarios de armas que son ciudadanos responsables, respetuosos de las leyes. Pero debemos ayudar a resolver el problema que tenemos enfrente. La violencia de las armas es una epidemia que le cuesta la vida a demasiada gente”.

Walmart indicó que dejaría de ofrecer en su portal artículos que se asemejan a fusiles de combate, incluidos juguetes. “Siempre hemos servido a los deportistas y los cazadores, y lo seguiremos haciendo de una manera responsable”, dijo la empresa.

Un analista afirmó que es previsible que otras empresas restrinjan también la venta de armas, las cuales en la actualidad pueden ser adquiridas en tiendas, en la internet y en ferias de armas.

La NRA ha resistido enérgicamente en el pasado todo llamado a subir la edad mínima para adquirir armas y cualquier restricción a la venta de fusiles. La agrupación no respondió de inmediato a llamados en busca de comentarios.

Stack reveló que Nikolas Cruz, el joven de 19 años detenido por la matanza de la Florida, había comprado un arma en una tienda de Dick’s en los últimos cuatro meses.

“No es la que usó en la matanza”, expresó el ejecutivo. “Pero pudo haberlo sido. Y es una muestra clara de que el sistema actual no protege efectivamente a nuestros niños ni a nuestros ciudadanos”.

La venta de armas representa el 8% de las ventas de Dick’s, que el año pasado tuvo ingresos netos de 7.920 millones de dólares.

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Los reporteros de la Associated Press Anne D'Innocenzio, Joseph Pisani y Carrie Antlfinger colaboraron en este despacho.