WASHINGTON (AP) — Mensajes encriptados. Autentificación de doble factor. Monitoreo de redes sociales en tiempo real para detectar actividades maliciosas de bots.

Esta es la nueva realidad para los candidatos en las elecciones de 2018 en Estados Unidos, temerosos de convertirse en víctimas de hackeos de correos electrónicos o elaboradas tramas de desinformación como las empleadas por Rusia para alterar la campaña electoral de 2016.

Y muchos candidatos dicen estar preocupados por no poder confiar en el Congreso o en la Casa Blanca para pedir consejo o protección.

"Dado que muchos en Washington siguen ignorando los peligros que enfrenta nuestra democracia, nuestra campaña ha tomado medidas para protegerse contra ciberataques imponiendo amplias medidas de seguridad”, dijo Gareth Rhodes, un demócrata que se postula para un escaño en la Cámara de Representantes del estado de Nueva York. El personal de su campaña se está formando para identificar intentos de “phishing” _ una técnica que engaña a los usuarios para que revelen contraseñas y datos confidenciales _ y hackeo, agregó.

El horror de la filtración de correos electrónicos en 2016 sigue muy presente para la mayoría de los candidatos. Legisladores demócratas vieron sus números de celular publicados en internet. La presidenta del Comité Nacional Demócrata Debbie Wasserman Schultz presentó su dimisión antes de la convención. La acción provocó incluso que un hombre de Carolina del Norte irrumpiese en una pizzería de Washington armado con un rifle de asalto basándose en una conspiración de internet que comenzó con los mails del jefe de campaña de Hillary Clinton, John Podesta.

Desde entonces, el Comité Demócrata para la Campaña Senatorial organizó reuniones informativas sobre ciberseguridad para sus candidatos y su personal e impulsó la utilización de sistemas cifrados de mensajería y autentificación de doble factor en las campañas. El Comité del Congreso Nacional Republicano (NRCC, por sus siglas en inglés) contrató a expertos en ciberseguridad para que trabajen con sus candidatos y prometió emprender más iniciativas.

"Estamos empezando a asesorar a campañas, pero por el momento no estamos listos para presentar todo. Estamos trabajando en ello”, dijo esta semana Steve Stivers, presidente del organismo. "Estamos trabajando en asuntos relacionados con la tecnología para intentar asegurarnos de que sabemos lo que hay ahí fuera, que también es difícil, y entonces tratar de defendernos lo mejor que podemos”.

Líderes de ambos comités negociaron el año pasado una defensa coordinada contra los ataques de piratas informáticos, pero las conversaciones fracasaron el verano pasado en medio de un cruce de reproches, según funcionarios demócratas y republicanos familiarizados con el asunto, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a discutir las negociaciones privadas.

El fiscal especial Robert Mueller no hizo sino agravar estas preocupaciones cuando reveló una intrincada campaña de desinformación desarrollada por Rusia, que empleó identidades falsas, organizó actos en Estados Unidos y sacó a manifestantes a las calles en ambos lados del espectro político.

Según expertos en ciberseguridad que asesoran a campañas, el problema de fondo es que mientras los intentos de hackeo y “phishing” se pueden bloquear, la desinformación es más amorfa y más difícil de atajar.

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La periodista de The Associated Press Mary Clare Jalonick contribuyó a este despacho.