BELGRADO (AP) — Rusia intensificó el martes su presión sobre Serbia para que otorgue estatus diplomático a una controvertida oficina que según Washington podría ser la base del espionaje ruso en los Balcanes.

Moscú ha negado reiteradamente que el llamado “Centro Humanitario Ruso-Serbio” en Nis, una ciudad del sur del país, sea un centro de recolección de información. Los rusos insisten en que el instituto es sólo una entidad para temas humanitarios.

El despacho del presidente serbio Aleksandar Vucic informó que en un encuentro el martes, el embajador ruso Alexander Chepurin le pidió resolver el asunto “lo más pronto posible” debido “al volumen del trabajo”.

La primera ministra serbia Ana Brnabic ha declarado que “ni Moscú ni Washington” influirá en la decisión de su gobierno sobre la suerte del centro.

“El centro en Nis es muy importante para nuestro país porque es desde ahí que se envía la ayuda humanitaria en casos de emergencias”, dijo la primera ministra.

Estados Unidos ha expresado sus sospechas sobre esas instalaciones, que Rusia y Serbia inauguraron en el 2011. El centro está ubicado cerca de la frontera con Bulgaria, que es miembro de la OTAN, y cerca de Kosovo, donde hay una enorme base militar estadounidense y una base de las tropas de paz de la OTAN.

El Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia es uno de los administradores del centro. Ciertamente la instalación paramilitar se encarga de crisis humanitarias, pero también realiza tareas para los servicios de seguridad de Rusia.

Serbia ha estado intensificando su cooperación con Rusia, que comparte su etnia eslava pero al mismo tiempo está tratando de ingresar a la Unión Europea.