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¿Será un paria el príncipe heredero saudí en el G20?

November 28, 2018

La policía vigila la embajada saudí en Buenos Aires el miércoles 28 de noviembre del 2018, el día en que llegó el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman para participar en la cumbre del Grupo de los 20. (AP Photo/Gustavo Garello)

En la mayoría de las cumbres internacionales, la discordia generalmente se manifiesta afuera, en enfrentamientos entre manifestantes y la policía a cierta distancia de los centros de convenciones donde se reúnen los mandatarios.

Pero, ¿qué pasa cuando el malestar estalla adentro de la burbuja?

Todas las miradas apuntarán hacia el príncipe heredero del trono saudí Mohammed bin Salman durante la reunión del Grupo de los 20 del fin de semana en Buenos Aires.

El hombre fuerte del gobierno saudí ha sido acusado de ordenar el asesinato del columnista del Washington Post Jamal Khashoggi, ocurrido el mes pasado adentro del consulado saudí en Estambul. Es previsible que haya líderes que no quieren darle la mano y posar sonrientes con él para fotos.

De hecho, la foto del grupo puede generar situaciones molestas e incluso tener repercusiones negativas en los países de cada uno de los dignatarios si se genera la impresión de que se está exonerando o legitimando a un individuo que según los servicios de inteligencia estadounidenses ordenó el asesinato.

Quien no tendrá seguramente inconvenientes en hacerse ver con él es el presidente estadounidense Donald Trump, que desató las iras de los demócratas y de su propio partido republicano al decidir hacer la vista gorda en nombre de los intereses de Estados Unidos, en vista de los contratos militares y las inversiones sauditas, que el magnate exageró.

No se descarta que Trump se muestre amistoso con el príncipe mientras otros lo marginan, tratándolo como un paria.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, que presiona para que se castigue el crimen, también estará en Buenos Aires. Según el gobierno turco, Mohammed pidió reunirse con Erdogan durante la cumbre.

Arabia Saudita enfrenta asimismo fuertes presiones en torno a su papel en Yemen, donde los sauditas encabezan una coalición que libra una guerra en la que han muerto miles de civiles. Últimamente tomaron fuerza las gestiones para poner fin a un conflicto en el que 85.000 menores de cinco años murieron de hambre o por enfermedades, de acuerdo con la organización Save the Children.

Pero no fueron los horrores del conflicto en Yemen lo que escandalizó al mundo.

Fue la muerte de Khashoggi lo que llevó a un conservador muy allegado a Riad como el senador estadounidense Lindsey Graham a decir que el príncipe heredero estaba “trastornado”.

Las conexiones de Khashoggi con periodistas y políticos de Occidente ayudaron a que se mantenga la presión sobre los sauditas, de acuerdo con H.A. Hellyer, del Royal United Services Institute and Atlantic Council.

“Se hizo muy difícil incluso para los partidarios (de Mohammed) encontrarle una salida a algo como esto. No hay forma de justificarlo ni de evitarlo”, sostuvo Hellyer.

Otros líderes mundiales con sangre en sus manos han sido centro de atención en las cumbres e incluso fueron expulsados.

El presidente sirio Bashar Assad, condenado a nivel mundial por matar a su propia gente, fue suspendido por la Liga árabe.

La figura que inclinó la balanza a favor de Assad en la guerra civil de Siria, el presidente ruso Vladimir Putin, fue expulsado de una cumbre del G8 por la anexión rusa de Crimea en el 2014. Trump pidió que Putin sea invitado nuevamente y los dos se reunieron en Helsinki este año.

Se espera que el príncipe Mohammed mantenga una reunión bilateral con Putin en el G20. El líder ruso no ha criticado a Arabia Saudí ni al príncipe heredero en relación con el asesinato de Khashoggi.

El líder libio Mohammar Gadafi, por su parte, boicoteó varias reuniones de la Liga Árabe por una serie de guerras y desaires.

El príncipe Mohammed tiene mucho en juego en esta cumbre ya que abundan las dudas respecto a sus promesas de reformas y de modernización de su país.

Es posible que Mohammed se exponga a ser marginado en Buenos Aires en un esfuerzo por alcanzar mayor proyección mundial y dar impulso a su proyecto. Sabe, además, que probablemente sea recibido con los brazos abiertos por dos de los líderes más importantes del mundo, Trump y Putin.

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El reportero de la Associated Press Aya Batrawy colaboró en este despacho desde Dubai (Emiratos Árabes Unidos).

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