LOS ANGELES (AP) — Donald Sutherland, de 80 años, y Kiefer Sutherland, de 49, tienen casi 275 créditos y 85 años de experiencia en conjunto, y de algún modo solo han compartido la pantalla en tres ocasiones.

La primera fue en "Max Dugan Returns" ("Como caído del cielo") de 1983. La segunda en "A Time to Kill" ("Tiempo de matar") de 1996. Y ahora en el western "Forsaken", que se estrena el viernes en salas de cine y por TV paga, los Sutherland no sólo aparecen en juntos en pantalla sino que por primera vez hacen de padre e hijo.

La Associated Press conversó con ambos actores recientemente. A continuación extractos de la entrevista.

AP: ¿Tenían algún tipo de acuerdo tácito de que no tratarían necesariamente de trabajar juntos a menudo?

Kiefer: He querido actuar con mi papá desde que empecé. Habían tres actores a los que admiraba cuando estaba en la escuela: mi papá, Gene Hackman y Bobby Duvall.

AP: ¿Por qué ahora entonces?

Kiefer: Cuando no funcionó de manera orgánica, comencé a pensar en distintas ideas. No es casualidad que hayamos encontrado algo y lo hayamos hecho. Es ago que he querido hacer por 30 años y pensé que mejor hacerlo antes que después.

Donald: Siempre le dije quería hacer de Walter Huston para su John Huston, hacer "El tesoro de la Sierra Madre" o un equivalente de eso, pero nunca funcionó. Eso es lo que yo realmente quería. Y entonces llegó esto y me alegré mucho.

AP: ¿Pasaron mucho tiempo analizando la historia y a sus personajes?

Kiefer: No.

Donald: Permíteme ahondar en eso: no.

Kiefer: Esto ha sido así toda mi vida. Cuando pasamos tiempo juntos, que no es tan a menudo como a mí o creo que a mi papá nos gustaría, no hablamos de trabajo.

AP: ¿Aprendieron algo el uno del otro durante este proceso?

Kiefer: Él tiene una manera de abordar su trabajo que es particularmente rápida y efectiva y creo que es increíblemente bien pensada. Debo decir que como actor, en esta película más que en ninguna otra, me encontraba fuera de base viendo cómo los ojos de mi padre podían afectar una escena.

Donald: Espera, ¿qué dijiste?

Kiefer: Que cuando estaba en medio de una escena y te veía a los ojos, te veía a los ojos desde mi vida. Tienen una resonancia conmigo y significan algo para mí, así que tenía una reacción visceral.

Donald: Porque hay una historia de años.

Kiefer: Tenía que tomar la decisión consciente de no entrometerme con eso. Así que en este filme a mí se me dieron en el proceso cosas por las que tendría que haber trabajado muy duro de otro modo. Sentí que estaba haciendo trampa.

Donald: Es la absoluta verdad. Uno está haciendo ... es tonto decir terapia, pero tu ADN informa mucho de tu trabajo. Y la combinación, tú sabes, es casi el mismo ADN.

AP: ¿Lamentan que les haya tomado tanto tiempo hacer esta película?

Donald: No es que hayamos podido hacerla antes, si hubiésemos podido la hubiéramos hecho. Estoy muy, muy contento de que no la hicimos más tarde; es muy posible que yo no hubiera estado aquí.