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Identidad nacional puesta a prueba en referendo en Macedonia

September 28, 2018

Una mujer pasa junto a carteles que dicen "Un futuro seguro para nuestros hijos" y "Por una Macedonia europea" en la capital macedonia de Skopoje el 28 de septiembre del 2019. Los macedonios decidirán en un referendo si pasan a llamarse Macedonia del Norte, algo que haría que Grecia, que tiene una provincia llamada Macedonia, retire sus objeciones a que sean admitidos en la OTAN y la Unión Europea. (AP Photo/Thanassis Stavrakis)

SKOPJE, Macedonia (AP) — Los macedonios tienen un país propio desde hace menos de tres décadas. Ahora, los ciudadanos de una de las naciones más jóvenes de Europa deben abordar cuestiones relacionadas sobre su identidad nacional y otros intereses al pronunciarse sobre algo fundamental: el nombre de su patria.

El domingo participarán en un referendo para decidir si pasan a llamarse Macedonia del Norte. Grecia dijo que retiraría sus objeciones de vieja data para que su vecino se incorpore a la OTAN y pueda ser miembro de la Unión Europea si se aprobaba el nuevo nombre.

La adición de la palabra “Norte” es un tema extremadamente delicado en esta antigua república yugoslava que declaró su independencia en 1991, pues Grecia tiene una provincia que se llama Macedonia, donde nació Alejandro el Grande.

Luego de años de complejas negociaciones entre Atenas y Skopje, el primer ministro de Macedonia aceptó el cambio de nombre. A cambio, el primer ministro griego dijo que su país ya no se opondrá a que Macedonia busque su ingreso a la OTAN.

En el referendo se pregunta a la población: “¿Está a favor de la incorporación a la Unión Europea y a la OTAN al aceptar el acuerdo entre la República de Macedonia y la República de Grecia?”.

El acuerdo tropezó con firme oposición en ambas naciones.

Algunos griegos temen que Macedonia reclame el territorio de la provincia de Macedonia, mientras que en Macedonia, la nación, los opositores al cambio dicen que constituye una humillación nacional.

Las encuestas indican que ganará el “sí”, pero no está claro si habrá una participación del 50%, que es un requisito para que el resultado sea válido. Si gana el “sí” con menos del 50%, de todos modos, el parlamento y el gobierno podrían seguir adelante con el cambio.

En caso de que triunfe el sí, Macedonia tendría que modificar su constitución.

El último paso para su admisión en la OTAN es la ratificación del acuerdo alcanzado en junio por parte del parlamento griego, que votaría solo después de que Macedonia complete su parte.

Occidente está interesado en que triunfe el “sí” y en tiempos recientes visitaron Macedonia la canciller alemana Angela Merkel, el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg y el secretario de defensa estadounidense Jim Mattis, exhortando todos a favor de que se cambie el nombre.

Rusia se opone a que la OTAN incorpore un nuevo miembro en una parte de Europa que cae dentro de su esfera de influencia.

Quienes apoyan el cambio, encabezados por el primer ministro Zoran Zaev, dicen que traerá prosperidad.

Para Zaev, la elección es entre “integración y aislamiento”, según dijo hace poco en un acto. “No hay otra alternativa para la República de Macedonia que la integración a la OTAN y la UE”.

El presidente Gjorge Ivanov, no obstante, dijo que no votará en el referendo y alentó a otros a que no lo hagan, por considerar que el cambio de nombre sería una “violación flagrante de nuestra soberanía”.

“El domingo, esta generación debe decidir si sucumbe ante un desafío histórico, se arrodilla, dobla la espalda y entrega su propia identidad”, afirmó Igos Janusev, importante figura del principal partido de oposición, el VMRO-DPMNE, en un comunicado. “O si sigue peleando y transmite con orgullo a las futuras generaciones un ejemplo de cómo mantener lo que nos pertenece”.

La economista jubilada Liliana Dimitrieva, de 79 años, dijo que no le gusta el cambio de nombre, pero que votará “a favor porque no tenemos otra alternativa”.

La ama de casa Marina Stevcevksa, de 55 años, afirmó que no piensa votar.

“Voy a boicotear el referendo. Quiero que Macedonia esté en la OTAN y la UE, pero no quiero que el adjetivo ‘macedonio’ desaparezca”, manifestó.

Los albanos de Macedonia, que representan una cuarta parte de los 2 millones de habitantes del país, podrían desempeñar un papel clave. No tienen un vínculo afectivo tan fuerte con la palabra Macedonia y es probable que voten masivamente a favor del cambio de nombre.

“Votarán por la OTAN, por la UE. Por el futuro. Por la paz, la estabilidad y la seguridad”, sostuvo Ali Ahmeti, director de la agrupación de albanos DUI. “No hay un plan B y no quiero pensar tampoco en un plan B porque no quiero volver al pasado. El pasado es doloroso y no se debe repetir”.

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Elena Becatoros colaboró en este despacho desde Atenas.

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