FILADELFIA (AP) — Una orden de monjas acudió el viernes ante un tribunal federal de apelaciones para detener un proyecto de gasoducto en su propiedad rural en Pensilvania.

La Congregación de las Adoratrices de la Sangre de Cristo argumenta que la construcción del ducto de gas natural a través de su maizal en el condado Lancaster representa una violación a su libertad religiosa y a su deber de preservar la Tierra.

Un tribunal de menor instancia sobreseyó la demanda de las monjas el año pasado, y la compañía que construye el ducto ya recibió permiso para usar la tierra en el proyecto Atlantic Sunrise, que está concluido en más de un 20%.

Pero las hermanas, respaldadas por una sala de audiencias llena de sus partidarios en Filadelfia, dicen que no se dejarán intimidar.

“Si creen que las hermanas viven vidas tranquilas, sin incidentes, no han conocido a las Adoratrices de la Sangre de Cristo”, dijo la hermana Janet McCann tras la audiencia. “Y no han escuchado acerca de nuestra resistencia a la instalación forzada de un gasoducto de 42 pulgadas (106 centímetros) en nuestras tierras agrícolas en Lancaster, Pensilvania”.

Los abogados de la Comisión Federal Regulatoria de Energía y de la Transcontinental Gas Pipe Line Company dijeron que la orden carece de fundamentos para oponerse porque nunca presentó su argumento de libertad religiosa ante la agencia federal.

“Tuvieron la oportunidad de presentar una defensa, y decidieron no hacerlo”, dijo Elizabeth U. Witmer, abogada de la empresa, al panel de jueces de apelación. “Ellas simplemente renunciaron a todos sus derechos”.

En un comunicado, la empresa reiteró el fundamento de la decisión del tribunal de menor instancia para sobreseer el caso debido a que es insuficiente la evidencia de que el gasoducto infringirá las creencias religiosas de las monjas. Señaló que el ducto será una buena fuente de gas natural barato.

La demanda legal de las Adoratrices de la Sangre de Cristo se apoya, en parte, en la carta encíclica del papa Francisco de 2015, Laudato Si, que dicen proporciona bases teológicas de que los miembros de la Iglesia católica y otras personas deben proteger la Tierra por ser creación de Dios. Uno de los textos legales de las monjas estaba acompañado por una copia de la encíclica.

Las monjas también permitieron que un grupo externo construyera una capilla temporal sobre sus terrenos.

J. Dwight Yoder, abogado de la orden, se refirió al caso en términos religiosos cuando habló con los reporteros.

“Es David contra Goliat”, declaró después de la audiencia. “Y tenemos que creer que existe una forma de lograr esto”.