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¿Gana “Boogie Oogie Oogie”? Las grandes sorpresas del Grammy

January 16, 2018

En esta combinación de fotos, el cantante country Glenn Campbell en 1969, a la izquierda, y los Beatles, Ringo Starr, Paul McCartney, John Lennon y George Harrison, de izquierda a derecha, en una conferencia de prensa en Nueva York el 23 de agosto de 1966. "By the Time I Get to Phoenix" de Campbell ganó el Grammy al álbum del año en 1969, superando a "Magical Mystery Tour" de los Beatles, que también estaba nominado. (AP Foto/Archivo)

NUEVA YORK (AP) — En 1984 no había duda de quién debía llevarse el Grammy al álbum del año: Michael Jackson, por “Thriller”. El artista ganó, por supuesto, pero a lo largo de sus más de 60 años la Academia de la Grabación no siempre ha tomado la decisión acertada. Y el premio a Milli Vanilli no es la única sorpresa impactante.

ESTRELLAS DESAIRADAS

El premio al álbum del año en 1981 no fue para Barbra Streisand, Billy Joel, Frank Sinatra ni Pink Floyd. El ganador fue el intérprete de soft rock Christopher Cross, cuyo disco homónimo contenía el éxito “Sailing”. El álbum de Streisand “Guilty” nos dio “Woman in Love”, el de Joel “Glass Houses”, “You May Be Right”, ″Don’t Ask Me Why” e “It’s Still Rock and Roll to Me”, el de Sinatra “Trilogy: Past, Present, Future” tenía su clásica versión de “New York, New York” y el LP doble “The Wall” es considerado por la revista Rolling Stone como uno de los 100 mejores discos de todos los tiempos. Cross de hecho ganó cuatro Grammys ese año y lo llamó “un sueño hecho realidad”. Para muchos otros fue una victoria inexplicable.

¿SUPERAN A LOS BEATLES?

“By the Time I Get to Phoenix” de Glen Campbell ganó el premio al álbum del año en 1969 y su sencillo homónimo fue un gran éxito para el ícono de la música country. El disco se impuso sobre las versiones acústicas de José Feliciano en “Felicano!” así como sobre “A Tramp Shining” de Richard Harris, que incluyó el megaéxito “MacArthur Park”. Pero también superó a dos proyectos extraordinarios: “Bookends” de Simon & Garfunkel, con las canciones “America” y “Mrs. Robinson”, y “Magical Mystery Tour” de los Beatles, con “I Am the Walrus”, ″Penny Lane”, ″All You Need Is Love” y “Strawberry Fields Forever”. Rolling Stone nombró “Bookends” uno de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos y con el tiempo “Magical Mystery Tour” llegó a vender más de 6 millones de copias tan solo en Estados Unidos.

¿DERROTADOS DE NUEVO?

No es una crítica a Blood, Sweat & Tears, pero se requiere de un álbum muy bueno para superar tanto a los Fabulosos Cuatro como al Hombre de Negro el mismo año. Seguro, el disco homónimo de la banda de jazz-rock tuvo el clásico “Spinning Wheel”, ¿pero era “Blood, Sweat & Tears” realmente mejor que “Crosby, Stills and Nash”, ″Johnny Cash at San Quentin”, ″The Age of Aquarius” o “Abbey Road”? En 1970, al parecer lo era. Eso pese a que el álbum de Cash incluía “A Boy Named Sue”, el disco de The 5th Dimension “Aquarius/Let the Sunshine In”, el de Crosby, Stills & Nash era su aclamado debut, y el LP de los Beatles contenía “Come Together”, ″Something” y “Here Comes the Sun”.

UN SABOR AMARGO

La música disco no estaba del todo muerta cuando A Taste of Honey logró coronarse como mejor artista nuevo en la ceremonia de los Grammy de 1979. ¿A Taste of Honey? Sí, esa es la banda que le dio al mundo “Boogie Oogie Oogie”. Pero lo increíble es a quién superó ese año: Elvis Costello, The Cars, Toto y Chris Rea. Si se suponía que el premio reconocía a un artista con futuro, fracasó. A Taste of Honey nunca tuvo otro No. 1. En cambio, Costello floreció como uno de los cantautores más reconocidos, con éxitos como “Alison” y “Accidents Will Happen”; The Cars influenció a cantidad de artistas con “Just What I Needed” y “Drive”, y Toto sigue bendiciendo la lluvia que cae en África, como reza su canción.

EL AFORTUNADO SR. RICHIE

Los votantes en 1985 tuvieron una de las tareas más difíciles en la historia de los Grammy en la categoría de álbum del año. Cuatro obras maestras modernas estaban nominadas: “She’s So Unusual” de Cyndi Lauper, “Private Dancer” de Tina Turner, “Can’t Slow Down” de Lionel Richie, “Born in the U.S.A.” de Bruce Springsteen y “Purple Rain” de Prince. El disco de Lauper nos dio “Girls Just Want to Have Fun” y “She Bop”, el de Turner “What’s Love Got to Do with It” y “Let’s Stay Together”, y Springsteen y Prince tuvieron LPs que definieron sus carreras con “When Doves Cry” y “Glory Days”, entre otros. Pero fue Richie el que se llevó el honor con un álbum alimentado de éxitos confiables como “Hello”, ″All Night Long (All Night)”, ″Running With the Night” y “Stuck On You”. Debió haber bailado en el techo.

ESPERA, ¿CÓMO?

No todas las decisiones dudosas se tomaron hace años. Una reciente que los Grammy querrían revisar fue la de 2014, cuando Macklemore & Ryan Lewis se llevaron el premio al mejor artista nuevo. En retrospectiva, quizás no fue la decisión más sabia. El dúo detrás de “Thrift Shop”, que no ha madurado muy bien, logró superar a Ed Sheeran, cuyos discos ahora dominan las listas de popularidad de Billboard; James Blake, ganador del premio Mercury en 2013; Kacey Musgraves, quien ha florecido como una estrella de country-pop; y Kendrick Lamar, considerado uno de los talentos del hip hop más dinámicos y emocionantes. La votación ese año también fue cuestionada cuando Macklemore & Lewis superaron a Lamar en la categoría de mejor álbum de rap; el propio Macklemore reconoció que “good kid, m.A.A.d city” de Lamar era mejor.

METAL EQUIVOCADO

Los Grammy llegaron tarde a la fiesta cuando presentaron la flamante — pero torpemente titulada — categoría de mejor grabación de rock pesado/heavy metal en 1989. Metallica estaba nominado — y era el favorito— por ”... And Justice For All”. Competía con AC/DC (“Blow Up Your Video”), Iggy Pop (“Cold Metal”) y Jane’s Addiction (“Nothing Shocking”). Pero el premio fue para la banda de folk-rock Jethro Tull, cuyo álbum “Crest of a Knave” definitivamente no era de rock metálico. Los rockeros británicos ni siquiera estaban en la ceremonia para recoger su galardón, y los presentadores Alice Cooper y Lita Ford no pudieron ocultar su sorpresa. Cooper luego dijo que tenía que decirle al público que no estaba bromeando.

UN RESULTADO ESTRAMBÓTICO

En 2008, el pemio al álbum del año no fue para Amy Winehouse por “Back to Black” ni para los Foo Fighters (“Echoes, Silence, Patience & Grace”), Vince Gill (“These Days”) o siquiera Kanye West por su megaexitoso “Graduation”. Fue para el álbum de Herbie Hancock con versiones de Joni Mitchell “River: The Joni Letters”, el primero de jazz en ganar la categoría en más de 50 años y el único en la historia del Grammy en llevarse el premio sin haber entrado a la lista de los 100 discos más popualres de Billboard. El disco de Winehouse, su segundo y último, contenía el éxito “Rehab” y terminó en las listas de los mejores álbumes de muchos críticos y entre los 500 mejores de todos los tiempos de Rolling Stone. El de West incluía “Good Life” y “Stronger” y fue el álbum con las mejores ventas en la primera semana para 2007. Tanto West como Winehouse ganaron premios Grammy esa noche, pero no se llevaron el premio mayor.

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Mark Kennedy está en Twitter como http://twitter.com/KennedyTwits

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