SANTIAGO DE CHILE (AP) — Un oficial jubilado de la fuerza aérea chilena se suicidó el martes en su departamento para evitar ser detenido por la policía civil. Carlos Rey, de 71 años, estaba a la espera de ser procesado por el asesinato de un hombre durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

El fiscal en jefe de la zona oriente de Santiago, Ernesto Navarro, indicó que Rey no alcanzó a ser notificado del procedimiento, pues se encontraba en el baño. Las autoridades ingresaron al domicilio con permiso de su esposa y esperaban trasladarlo a un centro donde sería detenido, precisó Navarro.

Rey fue procesado el pasado 11 de octubre por la jueza Marianela Cifuentes. El homicidio por el que era señalado habría ocurrido el 1 de enero de 1974.

El abogado Raúl Meza, defensor de varios criminales de lesa humanidad, criticó el procedimiento alegando que Rey recibía tratamiento psicológico y dijo que debía evaluarse el modo de notificar un auto de procesamiento a personas mayores.

Esta no es la primera vez que ocurre algo similar. En 2013, el general jubilado Odlanier Mena, exjefe de la segunda policía represiva de Pinochet, la Central Nacional de Informaciones, se pegó un tiro en una escalera cercana a su hogar al saber que sería trasladado desde una cómoda cárcel a Punta Peuco, un penal especial para criminales de lesa humanidad condenados.

Otro general jubilado, Hernán Ramírez Rurange, se suicidó en 2015 luego de ser sentenciado a 20 años por el asesinato de un químico que trabajaba para la policía represiva.

En Punta Peuco hay unos 90 criminales de lesa humanidad, algunos con hasta 400 años de condena y en Colina 1, una cárcel común donde funciona una especie de filial del primero, hay casi 40 reos más.

Los partidarios de estos reos presionan para que los represores con patologías terminales o enajenados puedan terminar de cumplir sus condenas en casas. Otros aspiran a que a este grupo se sumen los mayores de 60 años.