SANTIAGO DE CHILE (AP) — El multimillonario Sebastián Piñera ganó las elecciones presidenciales en Chile, con lo cual el país sudamericano girará de nuevo hacia la derecha.

Piñera obtuvo el 54,57% de los votos, mientras que su rival, el izquierdista Alejandro Guillier, recibió 45,43%, de acuerdo con el 99,90% de las mesas electorales contabilizadas de la segunda vuelta de los comicios presidenciales.

Guillier admitió su derrota y poco después la presidenta Michelle Bachelet llamó a Piñera para felicitarlo por su triunfo.

En su primer discurso, Piñera dijo que recibía el triunfo con humildad, pero también con esperanza.

“Nos han depositado sobre nuestros hombros sus esperanzas de una vida mejor”, señaló y prometió buscar acuerdos para enfrentar entre otras cosas la pobreza, lograr un mayor desarrollo para Chile y dar mejores servicios de salud.

Piñera, que ya gobernó Chile entre 2010 y 2014, recibirá el poder también por segunda vez de manos de Bachelet. El traspaso de la presidencia se dará el 11 de marzo de 2018.

Los analistas habían anticipado que sería una contienda cerrada, lo cual no sucedió.

Para algunos expertos, el triunfo de Piñera muestra cómo Guillier fue incapaz de sumar los votos de otras facciones de la izquierda.

Los resultados llevaron a los seguidores de Piñera, de 68 años, a salir a las calles a celebrar. Muchos llegaron al exterior del hotel donde el presidente electo esperaba los resultados.

En los barrios acomodados, la gente agitaba banderas desde sus carros y en barrios modestos varios se congregaron en plazas.

Bachelet se comunicó por teléfono con Piñera para felicitarlo. El empresario, por su parte, le agradeció el gesto a la mandataria y le pidió sus consejos.

“Nunca he tenido la menor duda que tanto usted como yo queremos lo mejor para Chile”, dijo el centroderechista. “Espero tener la oportunidad de conversar con usted y recibir sus sabios consejos y toda la experiencia que usted tiene como presidenta de todos los chilenos”.

Durante el mandato de Bachelet, muchos chilenos se han mostrado desilusionados por la debilidad de la economía, afectada en buena parte por la caída de los precios internacionales de cobre, que es el eje de las finanzas de la nación sudamericana.

La desaceleración económica y el descontento de los chilenos hacia Bachelet ayudaron a Piñera, que aunque terminó su primer mandato (2010-2014) con un índice de aprobación bajo, la economía tuvo un crecimiento promedio de un 5% anual.

Piñera propone rebajar los impuestos a los empresarios para reactivar el crecimiento, concretar la inversión de unos 40.000 millones de dólares de proyectos que están paralizados.

“Esta es una gran victoria para él”, dijo Javier Sajuria, profesor de política en la universidad Queen Mary de Londres. Consideró que se benefició con votos de gente que en la primera ronda votó por otros candidatos de centro izquierda, además de que habría logrado atraer a quienes suelen abstenerse.

Piñera, de 68 años, ganó la primera vuelta electoral en noviembre con 36,6% de la votación, y Guillier quedó segundo con 22,7%.

En aquel momento, Beatriz Sánchez, del izquierdista Frente Amplio (FA), obtuvo un 20% y algunos analistas señalaron que el reto para Guillier, de 64 años, era ganar el respaldo de esos votantes.

“El triunfo de Piñera supone necesariamente la incapacidad de sumar al electorado que votó el mes pasado por la candidatura de Beatriz Sánchez”, dijo Marcelo Mella, analista y académico de la Universidad de Santiago de Chile.

En opinión de Sajuria, para gobernar Piñera necesitará apelar constantemente a los sectores más moderados de la centroizquierda.

Sin ellos, dijo, “su capacidad de legislar y gobernar se va a ver duramente mermada”.

El FA nació a comienzos de año y demanda cambios radicales como el fin al actual sistema de pensiones, educación gratuita universal y la condonación de la deuda que medio millón de universitarios mantienen con la banca chilena, además de un impuesto a los más ricos. También anticipó que sería un fuerte opositor del nuevo gobierno, sin importar que ganara Piñera o Guillier.

Piñera no es partidario de la educación gratuita, aunque había anticipado que de ganar otorgará gratuidad al 90% de los jóvenes más pobres. Tampoco está dispuesto a eliminar las administradoras de pensiones, tema que mueve a centenares de miles de personas a protestar en todo el país.

Entre sus principales desafíos estarán reactivar el crecimiento económico y la inversión privada.

Según la Fundación Sol, una organización no gubernamental local, Chile es uno de los países más desiguales de la región: el 20% de la población concentra el 72% de la riqueza. Además, sólo el 20% de los 17,3 millones de habitantes acceden a la salud privada y el resto está obligado a atenderse en la salud pública, donde escasean las camas, los especialistas y faltan recursos.

Aunque el ingreso per cápita supera los 24.000 dólares al año, una encuesta oficial que mide la pobreza multidimensional -que considera ingresos, escolaridad, salud, jubilación, nutrición- dice que tres de los 17,3 millones de chilenos califican como pobres (lo que equivale a 20,9% de la población).

Guillier y su esposa acudieron al comando electoral de Piñera para saludarlo, algo inusual, dado que el candidato perdedor no solía tener ese gesto con el ganador.

El candidato perdedor destacó que Piñera fue “un ganador neto, claro y categórico”.

El presidente electo dijo que leyó el programa de su contrincante y aseguró que “hay muy buenas ideas”, por lo que aseguró que conversarán sobre las coincidencias.

El encuentro concluyó con un abrazo y palmoteos en la espalda entre Piñera y Guillier y saludos entre sus esposas.

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Contribuyó con esta nota el periodista de The Associated Press Luis Andrés Henao, desde Buenos Aires.