De cara a su reunión anual a realizarse la próxima semana, los bautistas de la región sur de Estados Unidos están confrontando su propia crisis sobre el tratamiento a las mujeres englobado en el movimiento #MeToo.

Una serie de casos de transgresiones sexuales en el seno de la denominación protestante más grande en Estados Unidos ha hecho que el liderazgo pida perdón por el mal tratamiento de mujeres y prometa combatir estos abusos.

Es una etapa difícil para el liderazgo socialmente conservador de la Convención Bautista del Sur, formado por solo hombres.

Esperando más retórica, varios activistas planean realizar una protesta en Dallas cuando la reunión de dos días comience el martes.

"Los últimos dos meses han sido difíciles para nuestra convención", escribió esta semana el presidente de la convención Steve Gaines. "Creo que Dios ha permitido que todo esto ocurra para que nos pongamos de rodillas".

Un caso que ilustra el dilema de la convención, fue el del seminarista Paige Patterson quien iba a dar el sermón principal de la reunión. Sin embargo, Patterson declinó la tarea el viernes, a pedido de Gaines y otros líderes.

Patterson fue despedido hace poco del Seminario Teológico Bautista del Suroeste, en Texas, donde era rector, debido a su respuesta a dos acusaciones de violación hechas por estudiantes.

En uno de estos casos, del 2015, de acuerdo con el presidente de la junta del seminario, Patterson dijo a un guardia de seguridad que quería reunirse a solas con una estudiante que había reportado que le habían violado para "quebrantarla".

Patterson también fue acusado de hacer declaraciones inapropiadas sobre el cuerpo de una adolescente y decir que las mujeres abusadas casi siempre se deberían quedar con sus esposos.

Baptist Press, el servicio noticioso oficial de la convención, ha reportado otros casos, incluyendo la renuncia de un profesor del seminario que reconoció haber tenido "una falla moral personal" y de otro que citó "asuntos personales y espirituales".

Líderes de la convención dicen que existen más casos, lo que agrava la humillante debacle de la denominación de 15,2 millones de miembros.

"La avalancha de transgresiones sexuales que ha salido a la luz en las últimas semanas es muy duro de sobrellevar", escribió hace poco el reverendo Albert Mohler, presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur, en un blog.

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