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¿Quiere ahorrar en sus viajes? Piense como un economista

August 23, 2018

(The Conversation is an independent and nonprofit source of news, analysis and commentary from academic experts.)

Jay L. Zagorsky, Boston University

(THE CONVERSATION) Un número récord de turistas y viajantes de negocios visitaron otro país en 2017, y este año va camino de superar ese cálculo.

Cuando viaja al extranjero, algo que necesita de seguro, además de un pasaporte, es moneda local; es decir, euros en Europa, yenes en Japón o rublos en Rusia. En el pasado, los viajeros por lo regular retiraban la cantidad que necesitaban de un cajero automático en el país que estaban visitando, o solo usando una tarjeta de crédito, de manera que su banco calcula el costo en la moneda local a la tasa aproximada del mercado. Por lo general, también hay un cargo por realizar transacciones en el extranjero.

Sin embargo, cada vez más, los minoristas, restaurantes y cajeros automáticos ofrecen a los viajeros la opción de pagar o retirar dinero en términos convertidos de inmediato en su moneda local. Las compañíasque ofrecen el servicio le llaman “conversión dinámica de moneda”. Por ejemplo, un turista estadounidense que viaja a París puede usar su tarjeta de crédito para pagar una comida lujosa en un bistro francés en dólares estadounidenses, en lugar de euros.

Esto pudiera parecer inocuo – y hasta conveniente – pero aceptar el uso de su moneda local en un país extranjero pudiera aumentar significativamente el costo de cada compra. Pensar un poco más con la mente de un economista puede ayudarlo a evitar este error y ahorrar mucho dinero.

Aumento en el turismo

Hace un siglo, los viajes internacionales eran solo para los ricos. En nuestros días, casi cualquier persona de un país industrializado puede viajar por el mundo con su presupuesto.

Aunque las personas se quejan por lo regular de las “altas” tarifas aéreas, el costo real de volar nunca ha sido menos caro – este es la mitad de lo que era a principios de los años 80 – o más seguro.

Y esa es la razón por la cual un récord de 1,24 mil millones de personas viajaron a otros países en el 2016. Por supuesto, las empresas financieras han tratado de sacar provecho de todas estas travesías creando cada vez más formas de desprender a los viajeros del dinero que ganaron trabajando duro.

Las compras en el extranjero

Los turistas dependen de tarjetas de crédito, débito o de cajeros automáticos para pagar hoteles, comidas en restaurantes y baratijas como souvenir.

Una compleja red informática internacional comprueba si la tarjeta es válida para la transacción y transfiere el dinero. Por lo regular, para aceptar este tipo de pagos, los bancos y las compañías de tarjetas de crédito han cobrado a los clientes un cargo por la realización de una transacción en el extranjero.

Sin embargo, ahora los bancos ofrecen más tarjetas sin cargos por transacciones en el extranjero. Al mismo tiempo, “cajeros automáticos gratuitos” aparecen por todo el mundo que no cobran tarifas de transacción locales (aunque su propio banco sí puede hacerlo).

Entonces, ¿cómo cubren los bancos los costos de estas transacciones si dejan cada vez más que los consumidores utilicen el sistema de forma gratuita? Una forma de hacerlo es ofrecer la opción de pagar en la moneda local del usuario. Incluso algunos banqueros advierten a los consumidores para que no hagan esto porque la tasa de cambio utilizada es mucho peor que la que le ofrecería su banco.

Por ejemplo, supongamos que usted es un español que visita Nueva York y compra ropa en una tienda. Después de encontrar en la tienda el suéter que desea para su mamá, va al cajero a pagar la factura de US$50 (impuestos incluidos). Después de deslizar su tarjeta de crédito española (que no tiene cargos por transacciones en el extranjero), el cajero le pregunta si desearía pagar en euros en lugar de hacerlo en dólares.

Si usted escoge pagar el precio en dólares, su banco convertiría el precio en euros a la tasa de mercado, 43€ en este momento. Sin embargo, si elige pagar en euros, la conversión de moneda incluye una tarifa por concesión, que puede ser de hasta 10 puntos porcentuales. De manera que usted podría terminar pagando unos 47€.

Lo mismo sucede con los cajeros automáticos. El año pasado, estaba en el aeropuerto de Heathrow, en Londres, y necesitaba algunas libras esterlinas. En los viejos tiempos, un cajero automático simplemente ofrecía algunas opciones de denominación, emitía dinero y mi banco en casa eventualmente calculaba el costo en dólares estadounidenses.

En cambio, el cajero automático del aeropuerto me preguntó si quería mantener el tipo de cambio y saber exactamente cuántos dólares debitarían de mi cuenta bancaria.

Yo quería 100 libras esterlinas y probé dos cajeros automáticos diferentes. La tasa de cambio ofrecida en dólares varió de casi 4 por ciento a 10 por ciento más de lo que cobraba mi banco (o aproximadamente de $134 a $142). Rechacé ambas ofertas, realicé la transacción en la moneda local y terminé con un cargo total de solo $129 de mi banco.

He observado a numerosos viajeros internacionales cuando eligieron esta opción, como una familia italiana que discutió sobre esto en el próximo cajero automático, y la mayoría eligió la conversión dinámica en sus propias monedas.

Entonces, ¿por qué los viajeros pagan más al aceptar un tipo de cambio peor cuando simplemente pueden decir que no?

Cómo ahorrar dinero en el extranjero

Cuando se enfrente a un cajero automático o una máquina de tarjetas de crédito que le pregunta si desea la conversión a su moneda local, le recomiendo que la rechace, en especial, si se toma el trabajo de cerciorarse de que tiene una tarjeta o banco sin cargos adicionales por el cambio. Incluso si no tiene una, y su tarjeta de débito le cobra un cargo, en la mayoría de los casos tiene sentido usar la moneda local.

Por supuesto, la excepción a esta regla es si su banco o tarjeta de crédito cobra una tasa fija de cambio muy alta y usted solo necesita un poco de dinero. Si este es su caso, decir sí podría ahorrarle dinero, aun si obtiene un tipo de cambio bajo.

Lo más importante es que lo piense bien. Resístase ante su inclinación natural a decir que sí solo porque lo hace sentir más cómodo. No se deje engañar cuando se le pregunte si desea completar la transacción usando su moneda local. El uso de la moneda local puede ahorrarle dinero, por lo que su próximo viaje al extranjero será menos costoso.

This article was originally published on The Conversation. Read the original article here: http://theconversation.com/quiere-ahorrar-en-sus-viajes-piense-como-un-economista-101219.

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