BEIRUT (AP) — Aviones del gobierno sirio y rusos atacaron el sábado el límite sur de la provincia siria de Idlib, en incursiones caracterizadas por los activistas como las más intensas de las últimas semanas y que elevaron la presión sobre el baluarte rebelde densamente poblado.

Más de 60 incursiones aéreas mataron al menos a cuatro civiles en el sur de Idlib, de acuerdo con el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos y varios socorristas. Entre las bombas había las llamadas de barril, llenas de esquirlas, lanzadas desde helicópteros e invariablemente atribuidas al gobierno.

La víspera, Irán y Rusia respaldaron una campaña militar en la zona rebelde a pesar de los ruegos de Turquía que declarar un cese del fuego. Turquía tiene soldados y 12 puestos de observación en torno a Idlib.

La televisora estatal Al-Ikhbariya dijo que los ataques eran en represalia por los disparos de artillería desde zonas rebeldes a una población en poder del gobierno en Hama, al sur de Idlib. El cañoneo en Mhradah el viernes por la noche mató a nueve civiles, según la prensa estatal. Según la agencia noticiosa SANA, las fuerzas del gobierno cañonearon puestos "terroristas" en el norte de Hama.

Las incursiones rusas y del gobierno atacaron una amplia franja de la zona rebelde en el borde sur del enclave que incluye la mayor parte de la provincia de Idlib y el norte de la de Hama. Más de tres millones de personas viven en la zona, casi la mitad de ellas desplazadas por los combates en otras partes de Siria.