HARRISBURG, Pensilvania, EE.UU. (AP) — Una tras otra, varias víctimas se impusieron a su miedo para revelar detalles que muchos habían mantenido en silencio mucho tiempo y narraron a los integrantes de un jurado investigador sus historias de abuso sexual por parte de sacerdotes católicos en los que habían confiado.

Cuando hablaban, muchos afectados dijeron haber sentido la compasión de los integrantes del jurado investigador en la amplia pesquisa relacionada con denuncias sobre abuso sexual infantil y encubrimientos en seis diócesis de Pensilvania. Y dijeron sentir que les han creído.

Ahora, muchos esperan con gran expectativa la difusión pública del informe del jurado investigador, que necesita la autorización de la corte superior de Pensilvania mientras los magistrados examinan los argumentos de ex miembros y actuales miembros del clero mencionados en el documento de que darlo a conocer les violaría sus derechos constitucionales.

“Estaba asustado y quizá, en los primeros minutos, visiblemente nervioso debido a la dimensión”, dijo James VanSickle, quien recordó su experiencia como víctima. “¡Vaya! He mantenido este secreto mucho tiempo y ahora les estoy diciendo los detalles y quiero que corregir esta situación. Muchas cosas pasan por mi cabeza”.

Decenas de testigos víctimas rindieron sus relatos en la pesquisa de dos años del jurado investigador bajo la fiscalía general estatal y los defensores de los afectados confían en que la investigación derive en el informe más exhaustivo de un estado sobre abusos sexuales del clero.

VanSickle, de 55 años, testificó que sufrió abuso sexual en 1981 por parte de un sacerdote en la diócesis de Erie. El sacerdote fue arrestado en mayo y acusado de intento de agresión, aunque el delito había prescrito y no pudieron presentarse cargos de acuerdo a la ley en Pensilvania.